Opinión

Las brechas digitales de México

Una de las últimas y más trascendentes innovaciones en internet es la “moneda” bitcoin, que a partir de 2009 es accesible a todos los usuarios de la red para adquirir bienes o servicios vía comercio digital. La primera gran batalla de este invento fue la necesidad de ser admitida formalmente por los reguladores de Estados Unidos. Al final de varios años de intenso debate, el Tesoro estadounidense tomó la decisión de no admitirla como moneda, pero se le dio la categoría de ser un “bien” o una “propiedad” y cayó bajo la regulación del Departamento de Economía. De ahí el liderazgo económico de Estados Unidos. Siempre con la capacidad institucional para adaptarse a la innovación y catalizar su crecimiento.

La semana pasada, las computadoras Dell anunciaron que aceptarán bitcoins para que sus consumidores adquieran PC. Es la empresa más grande del mundo, hasta ahora, que da este paso en el comercio digital. Ya otros, Dish y Expeida, por ejemplo, habían adoptado bitcoins como medio de pago.

Todo esto ocurre en el mundo más avanzado de la economía digital mientras en México comienza a penas –ya veremos si con éxito o no– el tan esperado y dilatado “apagón digital”. El apagón es indispensable para que se libere el espectro de 700 Mghz, necesario para la red troncal de banda ancha que se licitaría, según lo que se estableció en el Pacto por México y en la reforma de telecomunicaciones.

Somos un país de contrastes en todo. Con un alto número de usuarios de internet, Facebook y Twitter, pero con una muy baja penetración, con pésimo servicio de banda ancha –lento y caro– y con una muy pequeña economía digital. Los mexicanos no confiamos en internet para hacer nuestras compras. Es más, para que no uses tu tarjeta de crédito, los sitios de venta en línea ofrecen que pagues en efectivo en tu casa, cuando te lleven el producto: la tienda digital y el cobrador de a pie, algo digno del realismo mágico mexicano.

Mientras nuestros vecinos le ponen el acelerador a su comercio digital, industrialización y productividad, aquí, a pesar de tanta evidencia, no pasamos a la implementación de los cambios urgentes que exige el desarrollo económico. Crecimiento económico que debe garantizar mayor equidad en nuestra sociedad. De lo contrario, todo habrá sido para ahondar los problemas más graves de México.