Opinión

Las amenazas del príncipe Mohamed, ignoradas


 
De confirmarse la nota que aparece en esta página, como todas las señales indican, la guerra en Siria experimentará en breve un vuelco geoestratégico de la mayor importancia, con amplias repercusiones para la “primavera árabe” y Oriente Medio.
 
 
De acuerdo con Reuters, en vísperas de la crucial conferencia de paz de Ginebra II, “Occidente” ––es decir Estados Unidos y la OTAN–– está forzando a los rebeldes, cada vez más divididos y dominados por Al Qaeda y Arabia Saudita, a aceptar que el presidente Bashar el Assad permanezca en el poder “e incluso probablemente tome parte en las elecciones de 2014”, pues llegó a la conclusión, advertida aquí y en muchos otros medios, de que no es conveniente permitir que triunfen los fanáticos islamistas, creando en el corazón de Levante un nuevo Afganistán.
 
 
No sólo eso: Los once “amigos de Siria”, que deberían ser “amigos de Arabia Saudí”, ante la barbarie del reino medieval, que acaba de sentenciar a 300 azotes y cuatro años de cárcel al joven disidente Omar el Saíd, cuyo pecado fue pedir una monarquía constitucional, subrayaron en su encuentro del 13 de diciembre en Londres que la oposición tiene que ser más “creativa” para impulsar un “acuerdo aceptable para EU y Rusia”, lo que incluiría el mantenimiento del control alauíta ––la secta de El Assad–– en el aparato militar y policiaco, tras insistir en que la guerrilla “amenaza la integridad territorial de Siria y la seguridad regional e internacional”.
 
 
Juego
 
 
Con razón el príncipe Mohamed ben Nawaf ben Abdulaziz, embajador saudí en Gran Bretaña, acaba de reiterar las amenazas huecas de que El Riad está listo para actuar por su cuenta contra Siria e Irán, pues sabe que la “peligrosa apuesta” de Washington en ambos países los coloca en el bando de los perdedores, junto a Israel, Qatar y Turquía. Apenas el domingo, otra figura más influyente, el ex jefe del espionaje, el príncipe Turki ben Faisal, lamentó que los aliados no den suficiente ayuda a los rebeldes “moderados”, haciéndose eco de lo dicho por su reemplazo y ex embajador en EU, Bandar ben Bush Sultán.
 
 
A los tres no les quedan muchas opciones. Mohamed, por ejemplo, podría dedicarse a disfrutar su mansión de 50 millones de libras en Belgravia, una de las zonas más exclusivas de Londres.