Opinión

Las alternativas de la Junta de Gobierno de Banxico y Hacienda

 
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[Bloomberg] Banxico redujo el costo del crédito a 4% en marzo, después de casi cuatro años de haberlo mantenido en 4.50%. 

El Banco de México tiene calendarizada su próxima junta de política monetaria para el próximo jueves, reunión que reviste particular interés ante la compleja coyuntura en la que se transita hoy en día.

El peso mexicano se ha estado devaluando más que el resto de las monedas emergentes, tocando nuevos niveles mínimos históricos.

La inflación se está acelerando, en donde la inflación subyacente al consumidor supera 3.0 por ciento anual, y la inflación al productor rebasa 5.0 por ciento anual, lo que evidencia una fuerte presión inflacionaria hacia futuro.

La Reserva Federal decidió la semana pasada mantener su objetivo de la tasa de Fondos Federales intacta, pero permanece la posibilidad de incrementarla por segunda ocasión, ya sea en noviembre o diciembre.

El proceso de elecciones en Estados Unidos muestra una contienda mucho más apretada que lo que se tenía previsto hace unas cuantas semanas. El factor Trump es hoy en día un determinante del tipo de cambio.

Los bancos centrales de la Zona Euro, de Japón y del Reino Unido están creando cantidades impresionantes de dinero, y han llevado sus tasas de referencia a mínimos históricos, inclusive en terreno negativo, lo que combinado implica la creación de medios de pago jamás vista, las tasas de interés de corto y largo plazos llegan a situarse en rendimientos negativos, propiciando un apetito artificial por el riesgo y termina distorsionando los precios de todo tipo de activos en el mundo.

Una de estas distorsiones se observa en una tendencia alcista del dólar y otra bajista en los precios de las materias primas.

La economía mexicana ha estado afectada en su sector industrial por la recesión por la que atraviesa la industria norteamericana, y el sector servicios empieza a mostrar desaceleración.

Las finanzas públicas están ahora amenazadas por la perspectiva negativa que le han puesto las calificadoras de crédito internacionales.

El Paquete Económico 2017 plantea tímidamente el lograr un superávit primario.

En este complicado entorno podemos vislumbrar cuatro posibles escenarios para la decisión del Banco de México:

a) No hacer nada. El escenario menos probable, que sólo podría darse si se reúnen algunos requisitos como un triunfo contundente de la candidata Clinton en el debate de este lunes; un acuerdo creíble de estabilización o disminución de la producción de petróleo por parte de la OPEP.

b) Incrementar la tasa de referencia de Banxico en 50 puntos base. Escenario que podría tener pobres resultados en cuanto a las presiones devaluatorias si la popularidad de Trump sigue en aumento.

c) Incrementar la tasa de referencia en 75 puntos base. También puede resultar insuficiente si Trump sale victorioso en el primer debate presidencial, con el agravante de que marcaría un antecedente para que los siguientes movimientos de tasas tengan que superar los 50 o 75 puntos base para poder lograr resultados en la estabilización del peso.

d) Realizar un anuncio conjunto entre las autoridades fiscal y monetaria. Esto es, volver a lanzar un anuncio conjunto entre la Secretaria de Hacienda, el Banco de México y la Comisión de Cambios (SHCP–Banxico) como el que se hizo a principios de este año, y que resultó muy exitoso. Algo así como el anunciar un recorte al gasto corriente adicional para aspirar a lograr un superávit primario de 1.0 por ciento del PIB por parte de Hacienda, más un incremento de 50 puntos base a la tasa de Banxico, más la advertencia de la Comisión de Cambios de poder realizar intervenciones directas en el mercado cambiario ante condiciones especulativas extraordinarias. Es mejor discutir un Presupuesto más realista que nos aleje del riesgo de perder el grado de inversión, que tener que anunciar en enero un nuevo recorte al gasto y desgastar más la imagen de las autoridades hacendarias.

Para poner en claro la vulnerabilidad de las finanzas públicas, basta decir que un incremento de 1.0 por ciento en el costo de la deuda —lo que se puede dar muy fácilmente por una combinación del incremento en las tasas de interés en Estados Unidos y en México, con un incremento en el tipo de cambio— representa un repunte de 0.5 por ciento en el déficit fiscal más amplio (requerimientos financieros del sector público). En otras palabras, con un incremento de un punto en la tasa se borra por completo el esfuerzo de lograr un superávit primario de 0.4 por ciento del PIB.

De aquí se podrá entender el por qué las calificadoras internacionales, los organismos del sector privado y diversos analistas pensamos que lo planteado en el Paquete Económico es insuficiente e inclusive peligroso.

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