Opinión

Las 710 hectáreas que pudieran anticipar un “choque de locomotoras”

 
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AICM representa oportunidad de negocio para constructoras

Muchos desaciertos han marcado la realidad urbana de la capital. A lo largo de muchas décadas nuestra ciudad ha experimentado las consecuencias de políticas públicas incorrectas, de corrupción y abuso del subsuelo.

Difícilmente se volverá a presentar en la ciudad una oportunidad como la que le abre la construcción de un nuevo aeropuerto cuando deje los terrenos que el actual ocupa. No son pocas hectáreas. Más de 710 son muchas hectáreas como para no pensar que a la capital se le presenta una oportunidad de oro, única, irrepetible para replantear la visión de esta gran urbe del mundo de habla hispana.

A “bote pronto” lo que primero que viene a la cabeza es crear un gran pulmón que contribuya al lado del bosque de Chapultepec a atender el equilibrio, si se pudiera hablar de equilibrio, del ecosistema de la ciudad. Los urbanistas señalan que hoy día un proyecto de tal extensión es único entre las grandes ciudades por lo que apostar a un solo parque no parece recomendable. De hacerse así tendríamos un bosque que equivaldría a dos Central Park neoyorkino.

Los urbanistas convocados por el gobierno capitalino en la Expo Pyme CDMX que habrá de concluir mañana miércoles coinciden en recomendar una solución híbrida que combine tanto parques, varios, con un desarrollo inmobiliario que dé cobijo a centros educativos, a centros de investigación, e incluso a la aplicación de ecotecnias sustentables. Deberán existir también viviendas y centros comerciales.

Sabemos que la Siemens está dispuesta a proponer una planta que pudiera ser la más moderna del mundo, y a partir de la basura generar energía eléctrica para la propia ciudad.

Son varios los casos recientes de transformaciones de zonas aeroportuarias que tienen que ser replanteadas porque la mancha urbana “se las comió”. Está Grecia, en donde el aeropuerto fue replanteado hacia un gran parque. Hong Kong optó por un agresivo desarrollo urbanístico mientras que Munich por una opción híbrida.

Parece mentira pero el ambiente urbanístico mundial tiene los ojos puestos en la CDMX porque lo que aquí se decida generará un antecedente mundial en los diversos retos que pretenden ofrecer nuevos esquemas de usos en las grandes ciudades. La responsabilidad mexicana en lo que se determine hacer sobre las 710 hectáreas marcará las tendencias urbanísticas internacionales.

Para la ciudad de México es una oportunidad única que justificará, de necesario, el enfrentarse a la visión que el gobierno federal tenga con respecto a lo que deba de hacerse sobre ese territorio. De no coincidir ambas autoridades, el “choque de locomotoras” será inevitable.

El gobierno de la CDMX ha iniciado su estrategia para escuchar a la ciudadanía y a los especialistas de varias partes del mundo para conocer qué se puede, qué no se puede y cómo abordar este tema que reoxigenaría la vida capitalina.

Quito tuvo una oportunidad similar, sólo que en ese país el aeropuerto sustituido era 17 por ciento el terreno que desocupará el aeropuerto de la CDMX.

Al frente de esta estrategia está la Secretaria de Desarrollo Económico de la capital. En la Expo Pyme 2015 en el WTC de la ciudad de México se desarrollan los paneles con especialistas que dan sentido a pensar que el asunto no es tan fácil como “vender” 710 hectáreas a los “cuates” del gobierno federal.

Twitter: @ETORREBLANCAJ

Correo: direccion@universopyme.com.mx

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