Opinión

Largo plazo en la guerra contra el EI

 
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Irak

El Estado Islámico de Irak y el Levante, organización afiliada a Al-Qaeda, apareció por primera vez en la Guerra Civil de Siria a finales de la primavera de 2013; su ayuda fue apreciada por grupos rebeldes, pensando que su amplia experiencia de combate sería de gran utilidad para derrocar al dictador Bashar Al-Assad ((BA); sin embargo, civiles y rebeldes de ideología moderada empezaron a desconfiar del posteriormente denominado Estado Islámico (EI) cuando impuso su estricta visión islámica en los territorios que controla, llevando a cabo ejecuciones contra rebeldes acusados de corrupción, soldados leales a BA y civiles, entre otras violentas acciones que finalmente degeneraron en crueles y sangrientos asesinatos contra sus rivales y contra la población civil.

El EI centraba sus operaciones en Siria, empero, en junio de 2014 atacó los territorios del norte y oeste de Irak donde se le unieron extremistas suníes, exmilitares del Ejército de Sadam Husein y pequeños grupos terroristas. Al final de junio de ese año el EI proclamó su Califato desde el este de Alepo en el norte de Siria, (un tercio del territorio de esos países) hasta la provincia de Dilaya al este de Irak. Las minorías en las zonas ocupadas por el EI han sido objeto de ejecuciones sumarias, conversiones forzadas y múltiples actos de barbarie que han aterrorizado al mundo.

El EI tiene una fortaleza considerable en los dos países en los que opera y ha logrado atraer a sus filas a 19 mil combatientes extranjeros, “ha tenido una gran habilidad para convertir a soldados de pie en una maquinaria de muertes, listos para dar su vida por el grupo”. Asimismo, tiene grupos de terroristas leales en otras naciones como en Libia y Nigeria. En este último país la violenta guerrilla de Boko Haram (BH) que el año pasado proclamó su Califato en el noreste de Nigeria, juró al inicio de marzo lealtad al EI; ambas organizaciones islámicas fundamentalistas son evaluadas como las violentas y sanguinarias entre los diferentes grupos terroristas del mundo. Su demencial crueldad ha sido comparada con la de las hordas nazis contra los judíos y otras minorías étnicas o religiosas, y en general, contra sus enemigos durante la Segunda Guerra Mundial.

De cara a la alianza entre BH y el EI, países limítrofes con Nigeria, Niger, Chad y Camerún, lanzaron de inmediato una ofensiva militar contra BH; previamente la Unión Africana había aprobado una fuerza regional de 10 mil efectivos para combatirlo. Se estima que por la gran distancia existente entre Irak y Nigeria, más de seis mil 300 km, no será viable la integración de los combatientes de ambas organizaciones, sin embargo, sí contribuye a la campaña de terror que ha estado instrumentado el EI y que le da más legitimidad entre los yihadistas extremistas.

BH está utilizando de manera creciente a niñas y mujeres jóvenes como terroristas suicidas quienes han sido secuestradas y son adoctrinadas para cometer actos terroristas. Por su parte, el EI en su fanatismo delirante, ha continuado la destrucción de santuarios religiosos chiitas en Irak de valor incalculable; en Mosul en el norte de Irak, a 170 km. de Bagdad, la capital, los yihadistas sunitas del EI no sólo han destruido mezquitas chiitas, también iglesias, entre otras la Catedral Aldea de Mosul.

La amenaza de las milicias del EI obligó a Estados Unidos desde agosto de 2014 a lanzar una ofensiva aérea contra el mismo para sumarse a los Ejércitos de Siria e Irak. Estados Unidos formó una Coalición Internacional de más de seis decenas de países que enfrentan a la insurgencia islamita; asimismo, el 18 de diciembre pasado una unidad terrestre del Ejército de EU entró en combate abierto con el EI.

En el contexto de la guerra del Ejército de Irak contra el EI, Irán está colaborando con EU, aunque no lo han reconocido oficialmente; la colaboración se está llevando a cabo con la aceptación de la máxima autoridad de Irán, el líder supremo ayatolá Jameni. Therán ha restado importancia oficial a su papel en la lucha contra el EI en Irak; consignando que su participación ha estado limitada a entrenar a milicias chiitas iraquíes y a proteger los suntuarios chiitas en Irak central y oriental. Lo cierto es que Irán ha suministrado a Irak misiles de artillería Fajr-5 capaces de alcanzar objetivos a 75 km. y Fateh-llo con alcance de 300 km. Igualmente, se estima que de los 30 mil efectivos involucrados en la lucha para recuperar Tikrit que cayó en manos del EI al igual que Mosul en el verano pasado, dos terceras partes son milicianos chiitas de Irán. Recuperar Tikrit a 130 km. de la Capital, Bagdad, es básico para que el gobierno de Irak recupere su autoridad.

Las milicias chiitas han sido acusadas de graves crímenes y abusos en las áreas reconquistadas, por un “ajuste de cuentas” contra las comunidades sunitas. La recuperación de las ciudades de Tikrit y Mosul en Irak es un paso decisivo para que Irán fortalezca su liderazgo regional; por su parte el EI ha respondido a la escalada militar de Irak incrementando su guerra de propaganda con actos sumamente violentos, incluyendo entre otros la proyección pública de una video de un niño que aparentemente ejecuta a un prisionero e intensificando la destrucción de los santuarios chiitas.

A pesar de que “la huella del EI en Irak ha menguado”, éste tiene el poder económico y la destreza militar para mantener una guerra que fuentes militares de EU consideran que podría prolongarse de tres a cinco años más; además de substanciales ingresos que ha acumulado de la apropiación de pozos petroleros en Irak; los obtiene de secuestros y extorsiones y, de acuerdo al Servicio Federal de Control de Drogas de Rusia, su principal fuente de recursos proviene del tráfico de drogas desde Afganistán a Europa; según esta fuente, el EI controla 50.0 por ciento del tráfico de heroína a Europa. Por lo demás, el propio gobierno de EU ha reconocido que el EI tiene una gran capacidad para reclutar adeptos, de aquí que este sea un factor de aliento de la guerra a largo plazo.

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