Opinión

Lapid: Hay un futuro para la paz en Israel


 
Las encuestas fallaron en Israel. El martes, la sorpresa de la votación fue el experiodista Yair Lapid, que al frente del partido moderado Yesh Atid (Hay un Futuro) desplazó de la lucha por el segundo puesto en el Parlamento a la ultraderecha, por lo que ahora se encuentra en condiciones de negociar el nuevo gobierno con el primer ministro Benjamin Netanyahu.
 
En las horas previas a los comicios, la apuesta más segura parecía ser Naftali Bennett y Hogar Judío -favorables a los colonos y la virtual anexión de Cisjordania-, descontado el triunfo de la alianza integrada por el Likud de Netanyahu con Yisrael Beitenu, del excanciller extremista Avigdor Lieberman; sin embargo, la dupla oficialista salió dañada por una campaña que fracasó en la manipulación de la 'amenaza nuclear' iraní y por las denuncias de fraude contra Lieberman, así como por su falta de atractivo y de propuestas para superar la crisis económica.
 
Bennett, el antiguo comando de elite y magnate de Internet, explica Time, robó decenas de miles de votos a Netanyahu en su campo natural, los ortodoxos (cerca de10% de la población) y los 'nacionalistas religiosos'; pero como temía, alcanzó demasiado rápido su techo electoral y en las últimas 2 semanas -mientras el Likud y Hogar Judío peleaban con todo-, Lapid registró un crecimiento en las preferencias que le dio 19 de los 120 escaños del Knesset (Parlamento unicameral) por 31 para el premier, 15 para el laborismo, que así consolida el regreso del centro izquierda, 11 para Bennett y 11 para el partido Shas, ambos con la misma orientación sectaria.
 
Queda así abierta la mesa para la formación del nuevo gabinete -el plazo es de seis semanas- y la pregunta es si el debilitado Netanyahu, quien ya se pronunció por 'una coalición tan grande como sea posible', aceptará transigir ante la agenda del novato Lapid, que enfocó su plataforma en mejorar el sistema educativo, incrementar la oferta de vivienda, redistribuir la carga fiscal y terminar con los privilegios de los ultraortodoxos, que están exentos del servicio militar.
 
Laico
 
Hijo del exministro de Justicia Yossef Tommy Lapid, sobreviviente serbio del Holocausto, campeón de la elite secular y también periodista, que incursionó en política fundando el partido Shinui, detalla AFP, Lapid, de 49 años y bien parecido, fue hasta hace unos meses conductor del Canal 2 y columnista de Yediot Aharonot, el diario más popular de Israel. "No somos un instituto de centro izquierda, somos de centro y somos el partido de la clase media -afirmó a Jerusalen Post-, de los viejos contribuyentes que sirvieron en el ejército y que después trabajaron duro, para ver que el costo de la vida no deja de aumentar y que no hay igualdad con otros sectores de la sociedad".
 
Lapid apenas y se refirió a los asuntos exteriores en la campaña. Sin embargo, fue claro en recalcar que apoyaría un ataque contra Irán si la República Islámica obtiene el arma nuclear. Dijo asimismo que los hebreos 'perdieron mucha fe en la buena voluntad de los palestinos', pero con el respaldo de un amplio espectro que incluye a rábinos moderados, alcaldes, reporteros y Yuval Diskin, exjefe del espionaje interno (Shin Bet), propuso reanudar el diálogo con la Autoridad Nacional Palestina (ANP), suspendido por la colonización de Jerusalén Oriental, y subrayó que "enfrentamos a un mundo que probablemente nos marginará por el estancamiento del proceso de paz".
 
Tras manifestar que no será el conducto para otro gobierno dominado por los radicales, Lapid insistió en que "es crucial que adoptemos el camino de Occidente, del mundo civilizado y de la comunidad internacional". Por lo pronto, hay motivos para renovar la esperanza y en Ramalá, la capital de facto palestina que Bennett y Lieberman sueñan con ocupar, voceros de la ANP adelantaron que su titular, Mahmud Abbas, enviará en breve una carta abierta al Knesset y los medios, para reafirmar a los israelíes que es su socio en la búsqueda de una solución.