Opinión

Lalo Tricio a prueba


 
"No lo sé, señor, ojalá no nos vayamos a huelga porque éste es apenas mi quinto día en la empresa", me responde la sobrecargo de Aeroméxico ayer a mediodía en el vuelo a Orlando, tras preguntarle a 27,000 pies de altura cómo evaluaba ella el proceso laboral. No quiso decir más, pero se veía que el tema le importaba.
 
Ayer, el líder del sindicato de sobrecargos, Ricardo del Valle, bajó de un plumazo 50% el monto relativo del aumento que solicitaban directo al salario. A poco más de 48 horas del probable inicio de la huelga, algo percibieron los sobrecargos en el equipo de negociación de Andrés Conesa que prefirieron suavizar la demanda: ahora quieren 5% de aumento salarial y 3% en prestaciones.
 
Es posible que a cualquier hora de este miércoles sepamos noticias del emplazamiento a huelga; de la postura de la empresa, o de algún acuerdo. Sería un tanto caótico (y sumamente costoso) que las partes estiraran la liga hasta la noche de mañana. Pero todos los involucrados saben lo que la firma tiene: ingresos anuales por 40,000 millones de pesos y gastos laborales de más de 8,000 millones.
 
Eso sí: por encima del diferendo laboral, ésta es una prueba de fuego para Eduardo Tricio, quien sólo acumula poco más de 100 días desde que tomó el control de 20.19% de las acciones de la aerolínea. ¿Por qué una prueba de fuego? Porque a partir de este emplazamiento, y del resultado que observemos, sabremos el tamiz por el que el nuevo dueño querrá cernir la relación con uno de los grupos de trabajadores más icónicos del espectro laboral nacional.
 
Es verdad que a mucha gente le resulta apetitoso apoyar la causa de los trabajadores. Es lo popular y, en este caso, tanto la reciente transacción de compraventa de la empresa como el pedido anunciado para la compra de cien aviones, son combustible idóneo para argumentar a favor de ellos. Que recursos hay, se dirá. Pero ese razonamiento podría ser un espejismo, sobre todo por los compromisos futuros de inversión de capital que necesariamente esta empresa tendrá que hacer.
 
Ya veremos cómo se traduce la filosofía Lala Protect de Tricio en la aviación. Fácil, no está. Y a Tricio que no le gusta comunicar.
 
 
Twitter: @SOYCarlosMota
carlos.mota@elfinanciero.com.mx