Opinión

Lagarde y Videgaray
en la tierra del ceviche

 
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Christine Lagarde, directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI) abril 2015 [Reuters/Arrchivo]

Todo le salió bien al presidente del Perú Ollanta Humala durante la reunión conjunta del Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial.

Hasta su pronóstico de crecimiento ajustado fue mayor que el proyectado para México (2.4 por ciento para Perú, 2.3 por ciento para México). Entretanto, Christine Lagarde, la jefa del FMI, alababa con insistencia la cocina peruana: “Quienes diseñan políticas públicas globales deben imitar lo que ocurrió con la cocina peruana, que se ha convertido en una historia global de éxito al haber refinado y actualizado las recetas tradicionales…”

Cocinera de las finanzas globales, Lagarde llevó su receta al Perú, como queriendo preparar un banquete para Janet Yellen horneado desde la cocina de las economías emergentes: para crecer globalmente, señaló; es necesario primero manejar adecuadamente las transiciones económicas; segundo, vigilar las afectaciones globales causadas por los bancos centrales de las economías desarrolladas; y tercero, impulsar la cooperación internacional. El banco de la Fed era el destinatario del mensaje.

Pero el FMI sabe que la política monetaria de Estados Unidos no es el único causante de la desaceleración. Fue la caída en el precio de las materias primas lo que desbalanceó a América Latina, como escribió Alejandro Werner en un artículo en el contexto de esa reunión limeña: “El precio del cobre, por ejemplo, cayó más de 25 por ciento en el último año, mientras que el de la soja cayó alrededor de 20 por ciento. El precio del petróleo volvió a caer en los últimos meses…”, y evidenció (¡bien hecho, Alejandro!) lo que pocos quieren decir: “Venezuela está atrapada en un círculo vicioso de intervenciones distorsivas”; Brasil ha “utilizado políticas de estímulo a la demanda en forma excesiva”; en Argentina “se espera que la economía se contraiga el próximo año”; México está limitado “en parte debido a una nueva caída de la producción petrolera”; y Perú “se desaceleró de manera abrupta el año pasado”.

Y quien aprovechó muy bien las reuniones del FMI y el Banco Mundial fue el secretario de Hacienda Luis Videgaray, que sostuvo una reunión clave con Larry Fink, cabeza mundial de la poderosa institución BlackRock, que administra recursos por más de cuatro mil 770 millones de dólares. Fink detalló a Videgaray el estatus de las enormes inversiones que su firma tiene en nuestro país, particularmente en infraestructura del sector energético, mientras el secretario explicó los nuevos vehículos financieros (la Fibra E, por ejemplo) que han sido incluidos en el Paquete Económico 2016, y que se convierten en instrumentos idóneos para que firmas como BlackRock potencien aún más sus inversiones aquí. BlackRock ya es un jugador muy relevante en México. Irá por más.

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