Opinión

Lagarde y los partidos tercermundistas

La visita de la directora gerente del Fondo Monetario Internacional, Christine Lagarde, nos ha puesto el espejo enfrente: las reformas que se han emprendido en México pueden convertirlo en una inspiración para el resto del orbe, dijo.

Mientras afuera ven el proceso mexicano con ese optimismo, aquí los partidos parecen dominados por un derrotismo tercermundista que les hace ver negro un panorama que sin duda es promisorio.

Lagarde dijo que “al embarcarse en esta campaña de reformas estructurales, México se ha atrevido a soñar”. Hablaba de economía, un terreno donde no hay adulaciones ficticias.

Pero aquí tenemos un coro de pesimistas que nos pintan a esas reformas como la piedra que nos van a colgar al cuello antes de aventarnos al precipicio.

El regateo de los partidos a las leyes secundarias en energía y en telecomunicaciones no es porque las reformas sean malas, sino para obtener dividendos políticos particulares.

Ese es el subdesarrollo. Ahí está, en el Congreso y en los partidos políticos.

Estamos enajenados en la disputa por minucias, por prebendas para tal o cual partido, o desplantes de legisladores que buscan la atracción de los medios y abonar así para su siguiente hueso.

Los legisladores de Acción Nacional, ¿qué argumentos tienen en contra de la legislación normativa de la reforma energética o la de telecomunicaciones?

No tienen ninguno, porque están de acuerdo en lo fundamental. Han tenido manga ancha para hacer aún más abiertas las leyes secundarias en materia de energía, pero regatean.

Regatean hasta exprimir la última concesión del gobierno, sin importar que están retrasando un proceso modernizador que sirve de ejemplo para el mundo.

¿Cuál es el motivo por el que Acción Nacional le pone freno a las leyes que darán cuerpo a la reforma en telecomunicaciones?

Pequeñas prebendas. Asuntos menores. Esa es la expresión del subdesarrollo político.

En el PRD también saben que la reforma energética es positiva para el país. Pero se oponen a ella porque no quieren ser rebasados por los radicales de Morena.

Y por ese prurito que les impide erigirse como una izquierda modernizadora, satanizan una reforma en la que ellos están de acuerdo.
Si el próximo presidente de la República es del PRD, no le va a quitar una coma a la reforma energética, porque es conveniente para México. Sólo Morena podría darle marcha atrás. Entonces, ¿para qué se opone el PRD?

En el caso de las telecomunicaciones, resulta penoso ver cómo el PRD se ha opuesto a la legislación reglamentaria, porque prefiere estar del lado del monopolio del segundo hombre más rico del mundo.

El objetivo es decir que no, para no dejarle esa posición obstruccionista a López Obrador. Puro pleito tercermundista.

Dijo Lagarde en Palacio Nacional: “Tengo la certeza de que México cosechará los frutos de estas reformas en mucho menos tiempo del que le tomó a Diego Rivera pintar estos murales”.

Pues sí, pero mientras más tiempo pase sin que se aprueben las leyes secundarias de las reformas, más largo será el camino para llegar a los resultados promisorios para los mexicanos.

El marchanteo de algunos panistas y de los perredistas es la imagen viva del subdesarrollo político que tanto ha perjudicado al país. Y en eso siguen.