Opinión

Laboratorio mexiquense

 
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Josefina. (Cuartoscuro)

Para muchos estudiosos del sistema electoral mexicano, su evolución, sus distorsiones –múltiples– y sus excesos y abusos, el Estado de México representa el laboratorio perfecto. En términos de calendario, acomoda las condiciones para medir fuerzas, experimentar mensajes, evaluar reacciones y sobre todo colocar un termómetro más que preciso a la primera reserva electoral del país (poco más de 11 millones de votantes).

Si la mirada está puesta en las federales y presidenciales de 2018, el Edomex permite tomar una lectura precisa de todo aquello que está en juego. Sin embargo, este 2017 la relevancia es mucho mayor.

El presidente de la República es mexiquense y gobernó esa entidad. Perderla a manos de una fuerza de oposición representa no sólo un referéndum indirecto de su propio mandato –a nivel federal– y de su partido, sino también el evidente nivel de hartazgo y desgaste que esa fuerza política ha tenido en el estado.

El PRI mexiquense, el previo a la campaña de Del Mazo es, tristemente, el peor de todos. Es el PRI repartidor, el de las despensas, el tortibono, el monedero electrónico, el material de construcción, los electrodomésticos, etcétera. Es el PRI que 'adquiere' simpatías y sumisiones con base en regalos y dádivas pasajeras que extorsionan la voluntad electoral, pero aún más allá, humillan a la propia pobreza.

Muchos de estos instrumentos se usaron, otros están aún vigentes y cumplieron su cometido: asegurar un voto para sus colores y candidato.

No es un PRI que convence, que propone debate, ideas, iniciativas. El gobierno de Eruviel Ávila ha dejado lamentablemente una estela vergonzante de inseguridad creciente. Niveles escandalosos de criminalidad que aumentaron sensiblemente, con todo y el apoyo de fuerzas federales. Usted podrá hacer una valoración personal del candidato Alfredo del Mazo. No sé si 'prenda' como se dice en campaña, si conecte y logre un nivel aceptable de respaldo popular.

Pero por si acaso eso no sucede, el PRI se ha valido de estrategias alternas, de apoyo, de división del voto opositor.

Ahí tiene usted a Isidro Pastor, un expriista independiente que pretende jalar algunos votos del PRD o de Morena para debilitar a esos candidatos frente a Del Mazo.

Hay quienes dicen incluso, que la función de la propia Josefina Vázquez Mota del PAN es similar. Habrá que ver la fuerza y convicción de su campaña. Ya difundió una carta de la PGR donde se afirma –en voz oficial de una autoridad– que Josefina no tiene ninguna investigación abierta en su contra.

Pero de la familia no se dice nada, ni la carta, ni la propia Josefina, por aquello de 'meter la mano al fuego' por alguien y luego salir chamuscado.

El ya añejo tema de la fundación Juntos Podemos que ahora ella desconoce, es una comedia de enredos: dijo en radio que ella no tiene ninguna fundación. ¡Qué raro!, porque durante cuatro años viajó, presentó eventos, discursos, libros, a los migrantes mexicanos en Estados Unidos, bajo el logo y título de la fundación.

Ahora parece que la desconoce. Una vez más, su compromiso con la transparencia no puede ser sólo retórica electoral. Hay que demostrarla, con hechos, con reportes, con informes. Para la gran mayoría de los mexicanos –y supongo que de los mexiquenses– Josefina tiene un capítulo pendiente, sin aclarar ni transparentar suficientemente, con el origen y destino de más de mil millones de pesos.

No creo que haya nadie que pueda sostener que los desvió, sustrajo, apropió o algo por el estilo. Simplemente un informe, detallado, pormenorizado: cuánto se recibió, cómo se gastó, a qué organizaciones de migrantes se les entregó y con qué objeto. Ese informe, ese reporte amplio y detallado, aún está pendiente. Con todo y el deslinde de la Auditoría Superior de la Federación, porque lo que dice el informe es que aún faltan investigaciones por hacer.

Del animoso y empeñoso candidato Juan Zepeda del subsistente PRD hay poco que decir. Tuvo una gestión aplaudida y reconocida por disminuir los índices de inseguridad en Nezahualcóyotl, es joven y movido. Habrá que ver si consigue revertir la tendencia mortuoria y funeraria del PRD.

La maestra Delfina –cuyo nombre es ese por cierto, y no apelativo o calificativo propietario de nadie más– cuenta con el respaldo enorme del líder nacional de Morena, que –hay que decirlo– no es poca cosa.

Eventos, mítines, fotografías a lo largo de las siguientes siete semanas, inundarán parques y espectaculares con la imagen de los dos juntos, como mancuerna o fórmula compartida. La suerte de ambos se encuentra estrechamente ligada a la del otro. Si Delfina gana las elecciones y se convierte en gobernadora, nos tendremos que ir acostumbrado a pronunciar las palabras presidente López Obrador. La victoria de ella depende fuertemente de la presencia, arrastre y ascendencia que el tabasqueño ejerza sobre el electorado mexiquense. Veremos.

Lo que resulta lamentable es que lleguen estos señores y señoras candidatos a comicios sobre la base de errores repetidos, hoy insultantes: la indiscriminada repartición de bienes y servicios a cambio del voto; la falta de transparencia en los antecedentes de algunos; el padrinazgo obligado e indispensable para aspirar con posibilidades. Es como si 'solita no puedo'.

En síntesis, es un sistema electoral caduco, pervertido, que no sanciona ni previene conductas erróneas o incluso ilícitas. El TEPJF no tiene ojos ni oídos para sancionar los excesos. Si no hay denuncias, pues cómo.

Serán siete semanas a partir de ahora, competidas, ásperas y llenas de denuestos y descalificaciones. ¿Quién hará más trampas?, ¿quién se valdrá de más trucos para conquistar la gubernatura?, ¿quién actuará con desesperación al colmo del derrape y el resbalón? Habrá de todo.

Atenderemos decepcionados que por 20 años las campañas no mejoran ni elevan las propuestas o construyen debates; despilfarran recursos y distraen a la ciudadanía en un juego de poderes para impulsar a algunos y desbancar a otros. ¿Usted juega?

Twitter: @LKourchenko

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