Opinión

La vuelta al dólar en dos años

 
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Soriana Plus

Amigos me preguntan cómo veo la situación para las empresas. Yo veo la asunción de la esquizofrenia. Espero que esto sirva.

Cuando el dólar cotizaba en 13 pesos, al inicio de 2014, Crimea no era parte de Rusia. El terrorismo era imperceptible en París. El petróleo cotizaba en 100 dólares. El Reino Unido estaba atado a la Unión Europea. Donald Trump no era candidato a la presidencia. Ayotzinapa era un pueblo casi desconocido y los gobernantes mexicanos se regodeaban en el éxito del mexican moment y sus 11 reformas estructurales.

¿Por qué traer a cuento todo aquello? Porque eso nos llevó de un dólar de 13 pesos a uno de 21.

Hoy, respetados analistas que consulta incluso el gobierno, vistos en conjunto parecen desconcertados. La evidencia está en los datos que aportan justamente en torno al dólar:

Cuando les preguntan qué precio esperan que tenga esa moneda en 2017, en Old Mutual y en BBVA Bancomer responden que lo esperan en alrededor de 19 pesos.

Cruzando la banqueta, en HSBC y Banorte, lo estiman en alrededor de 25 pesos. La recopilación rutinaria de todos esos datos es autoría de Banamex, que lo calcula en 20.70.

Creo que lo más fácil sería responder no sé. Pero a ellos les pagan por esas tareas. Conozco a varios de los productores de esos cálculos y podría refrendar mi confianza en su inteligencia. Simplemente, caminamos casi a ciegas y eso es difícil de reconocer.

Claro, están los datos de siempre: la creación de empleos, las exportaciones y las ventas internas de Walmart, Soriana, Liverpool y las demás; también de automóviles. Hasta la recién llegada Kia está de fiesta viendo el carrusel de salida de vehículos de sus agencias automotrices.

Las ventas en México avanzan fuerte en una muestra de nuestra esquizofrénica sociedad que se queja de 'la crisis'.

También están los datos externos. La Reserva Federal, que en plena confianza de que la economía estadounidense marcha bien, como Banco Central planea subir su tasa de referencia.

¿Qué significa eso? Que pondrá más caros los créditos para que no se descontrole la inflación. Eso también hace el Banco de México.

Si nos ciñéramos a los datos de siempre, no habría razón para una preocupación mayor, por el contrario. Pero tenemos un peso devaluado que podría caer más.

¿Por qué? Ahora por los dos años que están por venir.

Este mundo empieza a regirse más por la política que por la técnica económica y eso lo deja a merced de lo que decida en ocasiones uno o muy pocos individuos. Donald Trump y sus prejuicios, por ejemplo.

Hay otros riesgos para los dos años que se aproximan. El miércoles, el FMI nos puso enfrente a la graduada por la New York University y excolaboradora de Merrill Lynch, Dora Iakova, para enlistar a los mexicanos los riesgos que dibuja el horizonte.

Uno de ellos lo mencionó como de pasada: el precio del petróleo puede bajar. Profeta.

Quienes producen petróleo en el mundo debieron tener hoy una tertulia para decidir quién baja su producción y de a cuánto. Esta reunión se canceló el viernes.

Los árabes, molestos, aludieron desacuerdos entre los negociadores justamente para definir qué tanto cerrarán la llave de sus ductos para provocar que el precio suba. Política.

El viernes, el crudo siguió fluyendo en apocalípticas cantidades y su precio cayó más de 4.0 por ciento, debido a la percepción de abundancia.

¿Qué sigue? Que cada quien averigüe qué políticas verdaderamente aplicará Trump a partir del 20 de enero cuando asuma la presidencia de Estados Unidos.

Acá debemos elegir a quien visitará la Oficina Oval para convencer con lógica a quienes sólo saben voltear hacia un lado. Parece que la misión será de Luis Videgaray, en calidad de canciller.

Twitter: @ruiztorre

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