Opinión

La vida está en otra parte

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Dominique Strauss-Khan.

Gamés caminaba sobre la duela de cedro blanco cuando leyó esta noticia: B&Q, cadena británica de almacenes de herramientas, pidió a sus empleados que se preparen para atender a los clientes inspirados por el sadomasoquismo de Cincuenta sombras de Grey. Hablamos de la película basada en la infame novela de la escritora británica E. L. James, autora de la trilogía novelística erótica que ha vendido más de 30 millones de ejemplares.

Leyó usted bien la cifra. La lectora y el lector conocen la historia: Anastasia Steele y un joven magnate -hagan de cuenta Gil Gamés- llamado Christian Grey se conocen y se gustan y se hacen cosas muy cañonas. Mucho bondage, mucho sad/max, dominación al máximo, cuerdas y otros enseres de la ferretería. La tienda B&Q le advirtió a sus empleados que a partir del estreno en pantalla de la película mucha gente llegaría a su tienda para comprar productos que tienen como propósito satisfacer los anhelos sexuales del señor Grey.

La verdad es que las tlapalerías mexicanas cuentan con muchos instrumentos eróticos que desconocen las elegantes ferreterías inglesas y estadounidenses. Usted mete al sonso de Grey a uno de estos expendios y enloquece de placer: la manguera de plástico sólido, cuidado con ella; el embudo de aluminio, aigoeei; las tuercas grandes, sin tornillo y con tornillo, por si se ofrece; la cuerda de mecate rudo, ¿cómo la sienten? (sin albur); focos de sesenta watts, imprescindibles para las prácticas indecibles; un cucurucho de clavos, muy necesario, tachuelas, pequeñas, ni se diga. Si va usted a cometer el desatino de ver la película Cincuenta sombras de Grey, entre a una tlapalería y ármese hasta los dientes.

Confesión

El legendario Dominique Strauss-Khan, exdirector del Fondo Monetario Internacional, enjuiciado por proxenetismo, se declaró inocente pues dijo que no sabía que las mujeres que asistían a sus orgías eran prostitutas.

Strauss-Khan: “la concepción de las relaciones sexuales que tengo no es hacerlo con prostitutas; eso no me gusta, lo que me gusta es la fiesta”, declaró ante el tribunal de Lille, en el que compareció junto con otros once imputados en el caso conocido como el “Carlton de Lille”.

Gil se llevó los dedos índice y pulgar al nacimiento de la nariz y caviló: al fin alguien sincero que se atreve a decir que “le gusta la fiesta”. Bien por Strauss. Ahora mal: ¿eran damas de la vida alegre, mju, o eran economistas del Fondo Monetario? ¡Ups!

Strauss-Khan: “No me considero para nada organizador de esas fiestas. Yo no tenía tiempo de organizar velada alguna (…) Sólo eran cuatro fiestas al año”. Pues tampoco era la gran Sodoma y Gomorra, caracho, no se pongan roñosos. Cuatro brincos al año. Pas mal.

El exdirector del Fondo Monetario Internacional afirmó que se trataba de fiestas libertinas que reunían a adultos que así lo consentían. La verdad de las cosas es que si a Gilga le llega una invitación, hace la maleta y vámonos a la fiesta de Dominique.

Mounia

Exprostituta, mju, y demandante del libertino francés (aquí hay admiración y no condena), Mounia dijo que nunca habló de dinero con Dominique. “Su sonrisa me marcó de principio a fin, parecía contento con lo que hacía.” A ver, Mounia, ¿usted cree que Dominique sufría en las orgías? Caracho. Mounia dijo que tuvo con Dominique una “relación brutal, pero consentida”. Lo dicho, Dominique se detuvo en una tlapalería mexicana antes de la fiesta.

La principal sospecha contra Dominique es que era el “rey de la fiesta” en esas orgías realizadas en el norte de Francia, en París y en Washington, sede del FMI. Alguna esperanza anidó de nuevo en el corazón simple de Gil al enterarse de que el Fondo Monetario Internacional no sólo se dedica a fastidiar a los países de economía emergente sino a que sus funcionarios también se arrojen al abismo.

Una máxima anónima espetó dentro del ático de las frases célebres: “Si todo el año fuera fiesta, divertirse sería más aburrido que trabajar”.

Gil s’en va.

Twitter: @GilGamesX

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