Opinión

La verdad no peca, pero incomoda

 
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inseguridad

El lunes pasado María Elena Morera, presidenta de Causa en Común, resumió en su discurso de clausura del Sexto Foro Nacional Sumemos Causas por la Seguridad. Ciudadanos + Policías, una de las problemáticas más graves que nos aquejan: la inseguridad y el abandono a nuestras instituciones policiacas, de procuración de justicia y del sistema penitenciario. Los resultados son evidentes. Dijo Ma. Elena: “La violencia que vivimos no es temporal ni regional, es endémica y de alcance nacional. No se ha logrado contenerla y, mucho menos, revertirla.

Por eso resulta cada vez más intolerable que los responsables políticos de este desastre, tanto a nivel federal como los gobernadores, sólo sumen pretextos, primero culpando a sus antecesores, luego culpándose entre ellos y últimamente culpando al Sistema de Justicia Penal que sus partidos aprobaron”.

No le falta razón. Señala que uno de cada tres adultos en México ha sufrido un delito, y describe el monto de homicidios como de condiciones bélicas en nuestro país. Sí, el trabajo de Causa en Común resalta las deficiencias, pero también reconoce aquello que se ha logrado y hecho bien, como la Coordinación Nacional Antisecuestro y el trabajo de la PGR en ese ámbito, así como lo logrado en ese tema por las unidades Antisecuestro de Chiapas, Michoacán y Morelos. Apuesta por la profesionalización, el trato digno y pago adecuado a los policías, y la transformación de los sistemas de seguridad y de las corporaciones policiacas para que puedan cumplir su deber en forma adecuada, como sucede en tantos lugares del mundo.

Las palabras de Ma. Elena no le gustaron al presidente Peña y éste acusó a las organizaciones civiles, y específicamente a Causa en Común, que se les hiciera bullying a las instituciones públicas, cuando algunas de las cifras que manejó provienen del Inegi. No se trata de acoso a las instituciones, sino de señalar la verdad con un legítimo reclamo que compartimos muchos. Me parece que, en este reclamo, Ma. Elena Morera representó a una gran parte de la sociedad mexicana, a pesar de no haber sido electa ni ostentar un cargo público. Fue nuestra voz en el momento adecuado, ante la gente adecuada.

Y mientras nuestras policías no reciben la atención, regulación, presupuesto y voluntad política para mejorar, los gastos públicos con tintes electoreros siguen sin control.

La publicidad oficial en el gobierno federal, reportado por Fundar como parte del colectivo Por un Presupuesto Sostenible en un documento entregado a los diputados recientemente, ha alcanzado más de 38 mil millones de pesos en lo que va del sexenio, siempre por encima del presupuesto. ¿Qué son 38 mil millones? ¿Qué significan? Para empezar, equivalen aproximadamente a los recursos del Fondo Nacional de Desastres en esos mismos años, o al monto aproximado de lo que costará la reconstrucción tras los sismos de septiembre pasado. También Fundar señala la existencia de 378 fideicomisos públicos, 92 por ciento de los cuales no son paraestatales, por lo que no tienen reglas claras ni tampoco mecanismos institucionales para su control y transparencia. El monto de recursos en ellos es de más de 600 mil millones de pesos. El aumento de recursos a los presupuestos estatales para 2018 igualmente apuntan en la dirección de financiamiento a las campañas electorales que operan los gobernadores.

¿En dónde están las prioridades? ¿A dónde van los recursos cuando hay una gravedad extrema de inseguridad? ¿No les parece que se trata de preguntas legítimas y relevantes? Las hizo Causa en Común esta semana, como si las hubiéramos hecho cada uno de nosotros, y el presidente de la República nos contestó que la “sociedad civil critica, condena, hace bullying a las instituciones”, que no se reconoce el trabajo ni el esfuerzo del gobierno. Volvió a ver a las organizaciones civiles como el enemigo, como personas y organizaciones que están en contra del gobierno, y no como organizaciones que analizan la realidad y proponen medidas concretas para mejorar las condiciones del país.

¡Qué lamentable!

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