Opinión

La "verdad histórica" 
se resquebraja

1
   

     

Jesús Murillo Karam protestó como titular de la Sedatu. (Tomada de @PresidenciaMX)

1. La "verdad histórica" de Murillo Karam se soporta en la confesión de los inculpados y la prueba del ADN que dio positivo en el caso de Alexander Mora Venancio.

2. Pero los pilares tenían fallas estructurales: la confesión de los inculpados es y será sospechosa en un país donde se practica la tortura; el hallazgo de los restos en una bolsa en el río San Juan nunca fue convalidado por el Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF), porque no estuvo presente en el momento en que fueron encontrados.

3. De hecho, el EAAF ha señalado que en reiteradas ocasiones solicitó a la PGR la cadena de custodia correspondiente (nombre de quién encontró la bolsa, quién la sacó de río y quién la llevó a los peritos). Pero a la fecha sólo les ha sido remitida un acta del Ministerio Público que señala que, el 29 de octubre, buzos de la Marina entregaron dicha bolsa.

4. Además, la polémica que se ha centrado en si hubo o no un incendio en el basurero de Cocula ha dejado en segundo plano un hecho fundamental: la presunción oficial es que en el basurero fueron incinerados los estudiantes. El propio Murillo Karam en una entrevista que concedió en noviembre de 2015, ya como exprocurador, reconoció este hecho: “Pues es que no sabemos cuántos ni quiénes fueron los que mataron ahí… las declaraciones de los presuntos autores materiales del crimen no dan nombres y son imprecisos en el número”.
En otras palabras, pueden haber sido 17, como se rumora, pero de los 26 restantes nada se sabría.

5. El último informe del GIEI acabó de minar la "verdad histórica": de entrada, porque ha documentado que 80 por ciento de los detenidos tenía lesiones físicas en el momento en que fueron evaluados por los servicios periciales de la PGR y otras instituciones. Y en segundo lugar, porque ha puesto bajo lupa la actuación de Tomás Zerón en el río San Juan y, consecuentemente, la recolección de los restos óseos que son, hasta ahora, la única presunta evidencia de que al menos un estudiante fue asesinado en el basurero de Cocula.

6. La debilidad de la Verdad Histórica se sintetiza en un hecho incuestionable: en términos estrictamente jurídicos no hay pruebas que confirmen el asesinato de los estudiantes. El mismo Murillo lo reitera en la citada entrevista: “Mientras no haya cuerpos identificados, son desaparecidos”.

7. El enfrentamiento entre el GIEI y la PGR es completamente desfavorable a la segunda. El video que mostró a Tomás Zerón el día 28 en el río San Juan fue refutado por el propio jefe de la Agencia de Investigación Criminal, argumentado que su diligencia fue legal y que fue acompañado por dos funcionarios de la ONU. Pero la organización internacional ya desmintió y aclaró que jamás participó en tal diligencia. ¿Qué paso por la cabeza de Zerón al inventar esa patraña? Imposible descifrarlo.

8. De ese modo, la "verdad histórica" fue torpedeada por debajo de la línea de flotación: porque si existe la sospecha de que la escena del crimen no fue debidamente protegida y resguardada, la conexión entre los restos de Alexander Mora, el río San Juan y el basurero de Cocula se acaba de resquebrajar.

9. Para empeorar la situación, está documentado que, en la diligencia del 28 de octubre, Zerón estuvo acompañado por uno de los inculpados, pieza clave en el hallazgo de los restos, Agustín García, quien registraba lesiones que no aparecían en el informe del médico naval que lo revisó después de la detención. Es decir: hay indicios de que fue torturado.

10. En torno al GIEI se han desatado una serie de críticas: no resolvieron el caso, no abrieron nuevas pistas de investigación y obtuvieron un pago exorbitante de dos millones de dólares. Se puede conceder sin otorgar, pero aun así han señalado inconsistencias, mentiras y manipulaciones del caso y la práctica de la tortura.

11. A final de cuentas, la polarización ha derivado en descalificación. Algunos de los críticos del GIEI han adoptado el mecanismo mental obradorista: no importa qué se dice, sino quién y por qué. El problema con dicha teoría conspirativa es que hay que meter en el mismo saco a los Expertos Internacionales, al EAAF y al Alto Comisionado de la ONU. Son muchos y muy variados para estar todos confabulados contra el Estado mexicano. ¿O no?

Twitter: @sanchezsusarrey

También te puede interesar:
De cinco a 28 gramos
Los extremos se tocan
El Dr. Mancera: la buena y la mala