Opinión

La urgencia de la reforma energética

10 febrero 2014 5:0 Última actualización 13 agosto 2013 5:50

 
 
Benito Solís Mendoza
 
 
A diferencia de las reformas anunciadas en los pasados meses, esta no es presentada por los integrantes del Pacto por México, lo que significa que todavía no tiene el apoyo de los otros políticos que participan en este pacto. Ya el PAN ya había dado a conocer su propia propuesta con anterioridad y en el PRD el tema de la industria petrolera es muy sensible y causa de conflicto, por lo que no han anunciado una propia, sino que principalmente se han concentrado en oponerse a la 'privatización' de Pemex.
 
 

Sin embargo, la situación energética está teniendo un importante proceso de transformación en el mundo, que ya tiene un impacto negativo en nuestro país y que se agravará en los siguientes meses y años. Se han descubierto grandes campos de gas en los Estados Unidos, de petróleo en zonas profundas del Golfo de México y se han desarrollado sistemas de extracción de petróleo y gas de los campos de lutitas, que anteriormente no eran aprovechables.
 
 

Esto ha traído como consecuencia que los Estados Unidos estén reduciendo sus importaciones de petróleo y se espera que deje de ser deficitario de energéticos e incluso pueda ser exportador de petróleo y competidor de México en este producto antes de que termine este sexenio. Como México es productor de petróleo pesado más difícil de refinar, tendrá crecientes problemas para encontrarle mercado en los siguientes meses.
 
 

Como un primer resultado de lo anterior, el precio del gas en la parte sur de los Estados Unidos ya es considerablemente inferior que en México, lo cual no solo se traduce en un menor de vida de los mexicanos al tener que pagar más por este energético y por la electricidad, sino que las empresas nacionales pierden competitividad en los mercados globales, lo cual impactará en nuestras exportaciones y en la inversión. (Obviamente la inversión extranjera preferirá ir a donde hay menores costos y más seguridad.)
 
 
Como nuestra economía es muy abierta a la competencia internacional, los productores nacionales también se verán desplazados por las importaciones que provengan de aquellos países que tengan energéticos más baratos, por sus menores costos de producción, lo que se reflejará en un menor empleo formal.
México se había beneficiado de manera relevante por su Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos y Canadá, por ser uno de los pocos que tenía un acuerdo comercial con estos países, pero esto es cada vez más común.
 
 

Incluso los Estados Unidos está iniciando negociaciones con la Unión Europea, lo que nos quitaría la ventaja comercial que teníamos para estos países y nos seguirá quitando ventajas para obtener inversión extranjera. Los datos confirman como ya Brasil obtiene más inversión extranjera en la actualidad que nosotros.
 
 

A esto hay que agregarle que la extracción de petróleo de Pemex sigue reduciéndose y ahora se obtienen 2.5 millones de barriles diarios, lo que significa una reducción de casi un millón de barriles diarios en los últimos años, a pesar de la fuerte inversión que se ha hecho en exploración. Esto significa que los ingresos del gobierno derivado de la venta de petróleo se irán reduciendo en los siguientes años. En conclusión, la peor alternativa que tiene nuestro país en el sector energético es seguir con la actual estrategia de no hacer nada, que se había seguido en las últimas décadas.
 
 

Esto se reflejaría en una fuerte pérdida de competitividad, menores exportaciones, empleos e ingresos para los trabajadores, para las familias e incluso para el mismo gobierno. De hecho, los datos industriales ya muestran como la economía mexicana sigue deteriorándose, como lo confirma el último dato de la producción industrial con una caída anual del -2.4% en el mes de junio.
 
 

Que bien que el actual gobierno se ha propuesta enfrentar el grave problema que tiene nuestro país en materia energética y poder liberar recursos para solucionar complicaciones más graves, como son la inseguridad que hay en varias partes del país y los graves aspectos de la impartición de la justicia. Sin embargo, este tema dará mucho que hablar y escribir en los siguientes meses, antes de su aprobación, y su impacto todavía tardará muchos años más en materializarse.
 
 

Economista.