Opinión

La universidad y el aparato productivo: responsabilidad compartida

En los países en vías de desarrollo se ha elogiado la vinculación que tienen las universidades con las empresas y sistema industrial en los países desarrollados. México no queda exento de estos elogios. Se arguye el desarrollo científico que puedan proveer las universidades tanto en ciencias no fácticas –llamadas ciencias exactas- y fácticas –llamadas ciencias sociales-. Estos aportes son importantes para el sistema industrial de un país pues dichos avances científicos permiten innovar y hacer eficientes los procesos productivos y, con ellos, aumentar la productividad de los factores productivos y competir en mercados de punta, lo cual conlleva a un crecimiento de la economía y, al menos en la teoría, del bienestar social.

El esfuerzo que se debe hacer para esta vinculación sigue siendo uno de los grandes retos en los aparatos educativo y productivo mexicanos. Por un lado, las universidades deben acercar el conocimiento aplicado y las estrategias de competencia empresarial, no importando la escala de las mismas. Esto no sólo impactará en la productividad, como ya se mencionó, sino que creará una nueva cultura empresarial fincada en la innovación y la responsabilidad con el entorno. Dicha responsabilidad respecto del entorno no sólo va aparejado con una lógica de rentabilidad sino también social.

Los retos sociales, no sólo a nivel nacional sino a nivel social, son muchos, por ejemplo, el cambio climático y con él, sequias, escasez de agua para el consumo humano, riesgos en las zonas costeras. En este escenario la universidad juega un papel importante en la producción de conocimiento científico, empero, este conocimiento debe encontrar eco en el sistema productivo del país.

El camino no puede ser unidireccional, es decir, no se puede pretender vincular a la universidad al sistema productivo cuando éste está desarticulado. La tasa de desocupación para el 2013 se ubicó alrededor del 5 por ciento, del cual el 1.9 por ciento son personas con estudios medio superior y superior. A su vez, fue la subpoblación en donde más creció el desempleo, respecto al 2013. Esto muestra que, contrario a la tesis que sostiene que lo que falta en México es capital humano, el mercado laboral es incapaz de absorber a la población altamente calificada. Además, actualmente hay una tendencia en donde los egresados son contratados como becarios, lo cual exime toda responsabilidad de una relación laboral entre la empresa y quien es contratado.

De tal suerte, si bien es cierta la virtud que las universidades pueden tener en la vinculación con las empresas, éstas también deben estar vinculadas a la política a una política económica con objetivos claros de crecimiento y desarrollo económico.

La vinculación de las universidades con las empresas puede ayudar a replantear la lógica de que lo único que debe permear al sistema social es la rentabilidad, y en ese sentido no sólo son importantes las carreras directamente vinculadas a los sistemas productivos sino también las humanidades y las ciencias sociales. Esto se desprende de una concepción donde la transferencia de valor no es neutral, ya que no sólo es tecnológica sino filosófica y paradigmática, de modo que requiere la visión multidisciplinar así como de la observación y el análisis permanente de lo que acontece en el entorno científico y en el medio social.

Las temáticas de vinculación deben ir acompañadas de estrategias diferenciadas. Como sabemos, la estructura industrial de México, y en general de América Latina, es muy variada. Y, por supuesto, no es lo mismo contender con la problemática de desarrollo y competitividad de las grandes, de las medianas y las pequeñas empresas o de aquellas llamadas del sector social. Y en esa heterogeneidad, las universidades deben desarrollar estrategias diferenciadas de vinculación.

Así, el círculo virtuoso que puede generar la vinculación de la universidad con los procesos productivos no sólo es responsabilidad de ésta, pues de no cambiar la lógica bajo la cual el mercado es el tótem social, la vinculación de las universidades sólo servirá para polarizar más el tejido social. Lo cual haría perder todo el sentido no sólo científico sino humano de cualquier sociedad. Las universidades tienen que hacer la vinculación con una estrategia clara que parta de un análisis correcto del entorno en donde operan, sin caer en populismos.

*Catedrático de la Facultad de Economía – UNAM.


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