Opinión

La tv cubana transmite grandes ligas

10 febrero 2014 5:7 Última actualización 23 agosto 2013 5:41

 
Juan Antonio García Villa
 
 
Recientemente y de manera muy destacada, la prensa mexicana dio a conocer que después de 52 años de no hacerlo la televisión cubana, que es gubernamental, transmitió por primera vez un juego de beisbol de las Grandes Ligas de EU.Por considerarse que se trata de una señal de los cambios que pueden venir en Cuba, más con implicaciones políticas que deportivas, la noticia tuvo impacto. El diario de mayor circulación en mi ciudad (Torreón), dio a conocer la nota en forma por demás relevante: con la fotografía a color en primera plana de un modesto trabajador viendo el juego en su casa, y una amplia crónica en la sección deportiva.
 
 
La nota dio a conocer que esa transmisión produjo en la afición cubana “una mezcla de sorpresa y frustración”. Sorpresa porque después de más de medio siglo la fanaticada isleña pudo finalmente seguir a través de las pantallas chicas un juego completo de la Gran Carpa. Y frustración no sólo porque se trató de un juego efectuado dos meses antes, el 3 de mayo, es decir, que no fue pasado en vivo, sino principalmente porque en ese encuentro entre Nacionales de Washington y Bravos de Atlanta ningún pelotero cubano tuvo participación.
 
 
Apenas parece creíble que la gran potencia beisbolera que siempre ha sido Cuba, haya padecido abstinencia tan prolongada en cuanto a ver beisbol de Grandes Ligas por televisión. El ayuno abarcó prácticamente a dos generaciones de cubanos. Pero aún más inconcebible –e injusto– parece que tan severo castigo se haya aplicado precisamente al país latinoamericano que fue pionero en las transmisiones de los juegos de pelota, tanto a través de la radio como de la televisión.
 
 
En efecto, las transmisiones radiales del beisbol comenzaron en Cuba en los años 30 del siglo pasado. Era –y sigue siendo– tal la afición al beisbol en la isla, que hacia finales de los años 40 cuatro radiodifusoras rivales transmitían los juegos que los Havana Cubans efectuaban en el Gran Stadium de la capital, cuya capacidad era para 35 mil espectadores, toda vez que la fanaticada estaba muy al pendiente de su equipo.
 
 
Fueron muy conocidos –y aun admirados– en su tiempo los magníficos narradores radiales que tuvo en su época de oro el beisbol cubano. Entre ellos Orlando Sánchez Diago, Manolo de la Reguera, “Felo” Ramírez y “Cuco” Conde. Dice al respecto un historiador que estas muy autorizadas voces crearon una “comunidad imaginaria” cubana en torno al beisbol.
 
 
Si así fue en la radio, en cuanto a la televisión Cuba no se quedó un milímetro atrás. De entrada, cabe señalar que ese país fue el primero de América Latina en desarrollar la industria de las pantallas chicas. Y por supuesto el primero también en transmitir juegos de pelota por este medio. Desde la temporada 1950-51 los juegos de la Liga Cubana ya se televisaban y a mediados de la misma década se transmitían por dos canales diferentes. Desde luego que las transmisiones de radio continuaron también.
 
 

Antes que en nuestro país, desde mediados de la década de los 50 los cubanos pudieron ver en vivo y en directo por televisión los juegos de la Serie Mundial de Grandes Ligas. En México esto fue posible hasta el año 1964, es decir, una década después. Por eso hay cubanos, como mi buen amigo Pablito Hernández Ruas, que perfectamente recuerdan, él en su pueblo de Majagua entonces provincia de Camagüey, haber visto la increíble atrapada de Edmundo “Sandy” Amorós en la Serie Mundial de 1955 y el juego perfecto lanzado por Don Larsen un año después.
 
 
¿Qué se tenía que hacer técnicamente hace más de seis décadas para realizar esas transmisiones televisivas de la Serie Mundial en vivo y en directo? Se efectuaban “mediante un avión que sobrevolaba al Estrecho de la Florida con antenas de relevo”. Sólo una gran afición como la cubana era merecedora de ese alarde técnico para ser debidamente atendida.