Opinión

'La Tuta' y 'La Jornada'

El diario La Jornada se ha solazado con críticas y burlas hacia Televisa porque uno de sus corresponsales le hizo servicios al narcotraficante Servando Gómez, La Tuta, jefe del cártel de La Familia Michoacana.

Pero ese diario no tiene autoridad moral para criticar, pues ha hecho lo mismo, con mucho mayor alcance y en su primera plana.

Desde luego parece condenable que un corresponsal le haga servicios al jefe criminal de La Familia y que reciba dinero de éste, a pesar del “plata o plomo” que suele imperar en algunos estados donde la vida de los reporteros corre peligro todos los días.

Sin embargo, el mismo servicio le hacen al narco los medios de comunicación que difunden los mensajes de La Familia Michoacana, de manera prácticamente textual.

Tengo a la mano un ejemplar de La Jornada del miércoles 10 de noviembre de 2010, en el que anuncia en su primera plana un comunicado de La Familia Michoacana que “ofrece replegarse si se garantiza la paz en Michoacán”.

Leo y releo la nota, firmada “De la redacción”, y no hay ninguna frase o señalamiento que diga que el comunicado es de un grupo criminal o delictivo. Cero contexto crítico para reproducir casi íntegramente lo que La Tuta quiere.

Dice la nota en su primer párrafo:

“Derivado de las atrocidades que se han cometido en contra de ciudadanos inocentes, el cártel de La Familia anunció anoche su decisión de replegarse e incluso disolverse a fin de no seguir siendo la bandera con la que las autoridades federales siguen atropellando los derechos humanos de los michoacanos”.

Así, tal cual. Ni un señalamiento de que ese cártel es el responsable del asesinato, secuestro y extorsión de miles de michoacanos. Sin más, le dieron la portada a la declaración de la banda de La Tuta.

Agrega en su segundo párrafo:

“Por medio de un comunicado –del mismo estilo que han utilizado en otras ocasiones desde su aparición en 2005–, y también mediante un desplegado que se insertó en algunos medios de comunicación locales, el grupo condiciona su decisión de replegarse y reintegrarnos a nuestras (sic) actividades productivas, a que los gobiernos federal, estatal y la Policía Federal (PF) se comprometan a tomar el control del estado con fortaleza y decisión, con el ímpetu de servir a los ciudadanos de forma honesta, con el compromiso público de salvaguardar sin temor la seguridad de los michoacanos de todos aquellos que pretendan venir a desestabilizar a nuestro hermoso estado, con el compromiso, pues, de morirse en la raya por Michoacán”.

En la parte final del comunicado, La Jornada reproduce tal cual: “Más vale morir de pie y con la frente en alto, que vivir toda una vida de rodillas y humillado–, la organización dice que sus integrantes no matan inocentes, por lo que si es necesario seguir en la lucha lo haremos”.
Eso es transmitir, de manera textual, lo que quiere decir La Tuta y su pandilla criminal.

La Jornada se prestó a ser vocera acrítica de un grupo asesino, sin mencionar una sola vez que son criminales o están fuera de la ley.

Así, con esa estatura moral, juzgan a otros.

Twitter: @PabloHiriart