Opinión

La tumba del PAN se prepara en Sinaloa

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Lucero Sánchez, un "fenómeno" en la política sinaloense

En Sinaloa no sólo el PAN va a perder la elección, sino puede también perder el registro debido a una serie de decisiones que tiene molestos a sus militantes y por supuesto al electorado.

La selección de su candidato para competir por la gubernatura es la gota que puede derramar el vaso colmado por la vinculación de Joaquín El Chapo Guzmán con la diputada de ese partido, Lucero Sánchez.

Ricardo Anaya, líder nacional del blanquiazul, está a punto de tomar una decisión que podría dejar maltrecho al PAN local y será otra afrenta que se sumará a las causadas por Gustavo Madero al permitir, primero que Malova les arrebatara la candidatura, y los despreciara en la conformación de su gabinete y del Plan de Desarrollo para la entidad.

Desde luego, los focos rojos están prendidos en la sede del PAN nacional, a tal grado que mandaron al diputado Federico Döring para que se informara de la situación que prevalece al interior del partido en Sinaloa.

De qué tamaño serían las anomalías y las pruebas que pusieron al descubierto a los autores intelectuales y materiales de la nominación de la Chapodiputada y que derivado de su informe se disolvió el Comité Directivo Estatal que encabezaba Adolfo Rojo Montoya, también se expulsó al diputado local Guadalupe Carrizoza, coordinador de la bancada en el Congreso y se infraccionaron a los expresidentes del CDE, Adolfo Rojo Montoya y Edgardo Burgos.

Sin embargo, ninguna de estas medidas servirán para evitar la debacle del partido, ya que están a punto de nominar como su candidato a Melesio Cuén, cacique sempiterno en la Universidad Autónoma de Sinaloa y dueño del PUAS, partido local que sigue perdiendo presencia política entre los sinaloenses por la serie de anomalías que son del conocimiento de la opinión pública.

Tal vez si Döring se diera otra vueltecita por el Estado y hablara con la gente, se iría de espaldas al conocer que a Cuén se le menciona en temas tan escabrosos como el asesinato del abogado general de la UAS, en su administración, Enrique Ávila Castro, de las demandas penales interpuestas por académicos en su contra y los fraudes cometidos en su gestión cuando fue presidente municipal de Culiacán, particularmente con permutas y ventas de terrenos propiedad de ese municipio.

El daño mayor con el nombramiento de Cuén, sería en la línea de flotación de Acción Nacional, pegaría directo en la militancia, sería un severo golpe para aquellos panistas de cepa que incluso muchos de ellos acompañaron a Manuel Clouthier en sus andanzas.

Sería una vil traición a quienes construyeron los cimientos del PAN sinaloense, ya que su lucha por las causas del pueblo y de la clase media, apegado a sus principios doctrinarios, incluso tuvo una gran repercusión e influencia en el norte del país.

Qué dirá Martín Heredia o Roberto Cruz, panistas de reconocido prestigio en la entidad, cuando sepan que fueron desplazados por un arribista vinculado, incluso con criminales.

Ya no se trata de seleccionar un candidato competitivo, sino de salvar el prestigio y respetar a los pioneros en la entidad que dieron renombre al PAN a nivel nacional.

Con el enemigo en sus filas y con la amenaza de un candidato externo, el blanquiazul vive sus últimas horas en Sinaloa.