Opinión

La tríada indispensable

 
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Bandera México

Qué bueno que en su columna de este lunes Enrique Quintana haya apuntado al meollo de la cuestión económica nacional. Podemos discutir si el término crisis es el adecuado o más preciso para describir nuestra circunstancia pero lo que no debemos hacer es seguir ignorando el nefasto binomio al que nos refiere Quintana. Lo que marca a México desde hace décadas es un crecimiento económico por debajo de las necesidades colectivas, en principio determinadas por el cambio demográfico portentoso que ha tenido lugar.

El lento crecimiento, una suerte de 'trampa' que al decir de Jaime Ros se reproduce, no genera el empleo socialmente necesario, mucho menos los salarios y los bienes públicos que la nueva población, de jóvenes y adultos jóvenes, reclama.

De aquí la necesidad y la conveniencia nacional de un crecimiento sostenido y más o menos alto por varios lustros, así como de una capacidad redistributiva del Estado a la que los gobiernos recientes han renunciado.

Este abandono no es resultado de ley histórica o natural alguna. Lo que ha imperado y hay es miopía, egoísmo elitista y ceguera de los políticos que imaginan navegar sin escollos por los siglos de los siglos, a pesar de la acumulación de rencor que embarga a las mayorías y sus camadas menos afectadas por la penuria pero sí por el panorama de desolación e injusticia que nos inunda.

Asimismo, Enrique Quintana llama nuestra atención al fehaciente hecho, desde hace años vuelto tendencia oprimente de la carencia de inversión, de acumulación de capital, plataforma de sostén y despegue sin la que el crecimiento económico está llamado a flaquear.

Sin inversión pública, agregaría, no hay inversión privada suficiente para asegurar el dinamismo de la actividad económica que la sociedad demanda. La complementariedad entre ambas no es cosa del pasado, como se creyó en los albores del cambio estructural.

Es una combinatoria insustituible sin la cual no habrá desarrollo en México, si acaso una frágil modernización siempre acosada por el reclamo de justicia social y la 'amenaza' de los bárbaros a las puertas de la ciudadela.

Crecimiento, empleo e inversión es la tríada indispensable para que el país se desenvuelva y la cohesión se mantenga y pueda aspirar a reproducirse. Y para que la democracia pueda aspirar a volverse república.

No es tan difícil después de todo.

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