Opinión

La transparencia en tiempos de crisis

26 septiembre 2017 5:0
 
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SISMO

Los lamentables efectos de desgracias naturales, como los huracanes y los terremotos, nos mueven a reflexionar sobre la utilidad de cierto tipo de derechos fundamentales en situaciones de crisis. Sobre todo, cuando la situación confronta la satisfacción de las necesidades y de los elementos más esenciales, inmediato y vitales, como la supervivencia, hogar, salud, lazos familiares, alimentación y patrimonio, entre los más relevantes.

Y es en este punto en el que la reflexión indica, por ejemplo, ¿de qué me sirve el acceso a la información en una situación en la que valores de mayor envergadura exigen ser satisfechos? Por supuesto, es sentido común que el nivel de necesidad determina el tipo de satisfactor más inmediato y esto genera una priorización de necesidades, valores y satisfactores, acordes a las circunstancias particulares de cada caso y de cada persona.

Sin embargo, a la par de la situación crítica o en forma posterior, una vez satisfechas las necesidades más inmediatas, valores jurídicos como el derecho de acceso a la información resultan ser útiles o nos encontramos en la posibilidad necesaria de hacer uso de él.

Estas desgracias que nos dejan mucho que lamentar y profundizan en muchos casos heridas que nos recuerdan episodios similares, nos dejan como lección la movilización social, a la par del funcionamiento de las instituciones públicas. Es paradójico, pero no hay como la desgracia generalizada para saber que contamos con todos: sociedad y gobierno. Y en esa relación dual, que es como mejor funciona en mi concepción, la sociedad cuenta con este elemento valiosísimo para cuestionar y aclarar las dudas derivadas de situaciones críticas.

Por ejemplo, saber cómo es posible que las autoridades competentes emitan permisos de construcción en zonas en que no es posible un determinado giro mercantil; preguntar a un Órgano Interno de Control las auditorías hechas a obras públicas que han resultado dañadas; instituciones públicas de salud en las que se proporcionen servicios médicos de urgencias; las condiciones y medidas que las áreas responsables de protección civil han dado a conocer; y un largo etcétera.

En suma, mi intención al escribir esto es, que el derecho de acceso a la información es de enorme utilidad, incluso en momentos como éstos que estamos viviendo. Incluso, desde la óptica de la desconfianza mutua, la transparencia permite que sea harto difícil hacer ganancia de pescadores.

Y todo lo antes dicho, no es con un afán de saber si hubo o no corrupción, que por otro lado eso sería sin duda una ganancia, puesto que la finalidad del acceso a la información es conocer las decisiones públicas. Pero si de ese ejercicio ciudadano derivan consecuencias como la exigencia de responsabilidades, bienvenida la transparencia y el acceso a la información en las situaciones críticas.

No me resta más que cerrar este artículo, con la expresión más grande de agradecimientos a todos los funcionarios públicos y a todos los ciudadanos que se prestaron de inmediato a la ayuda y al auxilio de quienes más lo necesitaban en estos amargos tiempos de aciago. 

*El autor es comisionado del INAI.

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