Opinión

La transición controlada

 
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 [El acto se realizará en la Residencia Oficial de Los Pinos, informa Luis Videgaray, secretario de Hacienda / Cuartoscuro]

En última instancia la política se dirimía a balazos. A lo largo de 70 años de ejercer el monopolio del poder, el autoritarismo priista desarrolló una serie de mecanismos de inclusión, disuasión y coerción, pero cuando éstos fallaban, se jalaba el gatillo. Federico Reyes Heroles recuerda que siendo niño vio la fachada de su casa rociada de balas. En otra ocasión, acompañando a su padre, que era director de Pemex, a Ciudad Madero, en medio de una tensa situación con el sindicato, el avión en el que viajaban tuvo que regresar a tierra de emergencia ya que, antes de despegar, lo habían baleado y chorreaba gasolina.

Es una lástima que en nuestro país los políticos no acostumbren escribir sus memorias. No lo hizo Jesús Reyes Heroles, uno de los artífices de nuestra transición política, pero ahora su hijo Federico nos brinda (Orfandad, Alfaguara, 2015) la oportunidad de acercarnos a su vida pública y privada. El resultado es fascinante.

Tres son los elementos centrales de este libro: la Presidencia, el 68 y la transición a la democracia. Los tres se vinculan y tienen que ver con nosotros. En varias ocasiones Gustavo Díaz Ordaz, con el que tenía una intensa relación política, le preguntó si sabía que Manuel Ávila Camacho, hijo de padre español, y Adolfo López Mateos, hijo de padre guatemalteco, no cumplieron en su momento con el requerimiento constitucional de no ser hijo de padres extranjeros como condición para llegar a la Presidencia. Le preguntaba eso porque Jesús Reyes Heroles era hijo de españoles. “¿Usted en definitiva se descarta?”, le preguntó Díaz Ordaz. “Sí, presidente, creo que el principio constitucional es correcto y además déjeme decirle, de no haber impedimento constitucional yo me inventaría uno”. Esta es una de las claves de la pervivencia de Reyes Heroles en el servicio público: haberse cortado las alas. Fue director de Pemex con Díaz Ordaz, secretario general del PRI y director del Seguro Social con Echeverría, secretario de Gobernación con José López Portillo y de Educación con Miguel de la Madrid.

El segundo tiene que ver con el 68. Como director de Pemex Reyes Heroles estaba al margen, las decisiones centrales se tramitaban en Bucareli. Díaz Ordaz lo consultaba. Nombró a Andrés Caso, por su cercanía con Reyes Heroles, y a Jorge de la Vega, como emisarios del gobierno ante el movimiento estudiantil. Las negociaciones se llevaron a cabo días antes de Tlatelolco y aun el 2 de octubre. Por la mañana y por la tarde hubo precipitadas reuniones para alcanzar un acuerdo con los estudiantes que consistía, entre otras cosas, en encontrar salida a la situación política futura del Partido Comunista, la libertad escalonada de los detenidos en el conflicto y la suspensión de la represión policiaca.

Este acuerdo abortó la noche de Tlatelolco. Para Luis González de Alba, los mediadores “no sabían lo que se preparaba en unas horas, esa tarde. Tampoco lo sabía la Defensa”. Según las notas consultadas por su hijo en el Centro de Estudios Históricos Carso, el gabinete en el 68 estaba dividido. “Reyes Heroles creía en la voluntad negociadora”, a la que otros se oponían, Echeverría al frente. Sabemos cuál fue la parte del gabinete que impuso su solución y sus funestas consecuencias. Su recompensa fue la Presidencia de la República.

¿Por qué se cortó las alas para la Presidencia? Reyes Heroles fue, a los ojos de Octavio Paz, “un verdadero intelectual”, un auténtico liberal, un hombre de libros; los estudiaba y también, por la noche, con fetichismo, los acariciaba. El dilema que lo acompañó toda su vida fue la dicotomía entre el pensamiento y la acción; él prefirió el pensamiento desde el poder, de ahí su admiración por Mirabeau y Ortega y Gasset. Como secretario de Gobernación comenzó la transformación profunda del sistema político mexicano. Sus grandes aportes fueron la apertura a la oposición, su incorporación representativa en el Congreso y la amnistía a los presos políticos.

La transición mexicana fue paralela a la española. Reyes Heroles estaba en ese entonces en contacto con Raúl Morodo y Enrique Tierno Galván, actores centrales de la transición hispana. Reyes Heroles defendía frente a ellos una “transición controlada” en México. (La nuestra demoró 20 años pero sucedió casi incruenta; sin asonadas militares, como en España) Se lo permitió la autocontención política nacida de su formación cultural. “Aprovechaba cada instante de la vida para leer”, dice su hijo Federico. Para él, como para su admirado Hermann Heller, “el Estado es cultura”.

Twitter:@Fernandogr

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