Opinión

La trampa del Informe

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PHL

Si el PRD y Morena quieren que el presidente acuda a presentar el Informe ante el Congreso deben, por lo menos, admitir que estaban equivocados y disculparse con la nación porque ellos se lo prohibieron.

Es una desvergüenza que los mismos que le negaron la posibilidad de dirigirse al país a Fox en su último año y a Calderón en todo su sexenio, ahora se digan ofendidos porque el presidente no va a San Lázaro a presentar su Informe.

Lo menos que podemos pensar es que se trata de una propuesta efectista, que en su presentación formal traerá un recoveco que la imposibilite, a fin de culpar al Ejecutivo de no querer dialogar.

Fueron ellos los que se negaron a escuchar al presidente durante casi diez años, y rechazaron la posibilidad de que el jefe del Ejecutivo escuchara la postura de los partidos antes de pronunciar el mensaje a la nación.

Los legisladores, encabezados entonces por el PRD (con lo que ahora es Morena), le prohibieron al presidente ir al Congreso, bajo amenaza de armar un circo violento. Negaron la esencia misma de su función en un Parlamento, que es parlamentar.

Ahora, muy quitados de la pena, exigen que vaya el presidente a “dialogar” al Congreso.

A Fox lo dejaron plantado en la puerta del Congreso, le prohibieron la entrada al recinto, y para que no acudiera Felipe Calderón como presidente acomodaron la especie de que era necesario “acabar con el día del presidente”.

¿Cuál día del presidente? Desde el último Informe de Miguel de la Madrid hasta finalizar el gobierno de Fox, se trató del día de los payasos en San Lázaro que hacían todo tipo de maromas para entorpecer el Informe.

El día del presidente murió con Miguel de la Madrid, en 1988, cuando fue interpelado en nueve ocasiones por diputados del Frente Democrático Nacional.

La primera interrupción en ese Informe estuvo a cargo del diputado del Partido Popular Socialista (PPS), Jesús Luján, y no de Porfirio Muñoz Ledo, como erróneamente se recuerda.

Porfirio fue el último en interpelar, y al no recibir respuesta, los legisladores del FDN abandonaron el recinto. (Yo hice esa crónica, la última para el diario La Jornada).

El caso es que después de haber rechazado escuchar al presidente Fox y al presidente Calderón, perredistas y morenistas quieren que vaya el presidente Peña a “dialogar” al Congreso.

Se trata de una trampa. Legisladores y Ejecutivo no son iguales en nuestro régimen presidencialista, no son “pares”, como equivocadamente dijo Muñoz Ledo.

¿Acaso en Estados Unidos, cuando el presidente presenta ante el Congreso el Estado de la Nación, discute con los senadores y representantes?

¿Acaso en los estados donde ha gobernado el PRD han propiciado ese “diálogo” en los informes ante sus respectivos congresos? Pamplinas, se han negado.

Lo que procede es volver al Informe ante el Congreso, y que el presidente de la República escuche los planteamientos previos de los partidos políticos. Lo demás es una trampa electorera.

Twitter: @PabloHiriart

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