Opinión

La traición de Eruviel Ávila

    
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Eruviel vs. EPN

Uno de los grandes perdedores de la elección del Estado de México fue sin duda Eruviel Ávila, no sólo porque se truncaron sus aspiraciones presidenciales, sino por quedar envuelto en un tufillo de sospecha que le granjeó el retiro de la confianza en Los Pinos.

Desde la víspera del destape del abanderado del PRI para competir por la gubernatura mexiquense, Eruviel realizaba toda clase de mañosadas para que no fuera Alfredo del Mazo el candidato. Todavía se recuerda que a unas horas de que el partido tricolor anunciara a su candidato, se filtró a los medios de comunicación una conversación telefónica sostenida entre Alfredo del Mazo González, padre del expresidente municipal de Huixquilucan, y David López Gutiérrez, exvocero del presidente Peña Nieto, en la cual se daba cuenta de una plática sobre el tema energético, diálogo sostenido un año atrás y la grabación totalmente editada, ya que se aparentaba una dura crítica a la decisión de subir los precios de la gasolina y el gas LP. Los enterados atribuyeron esta filtración al equipo del gobernador del Estado de México.

Los escollos y obstáculos a los que enfrentó Del Mazo no terminaron cuando ganó la candidatura, sino que continuaron durante la campaña al impedirle que tuviera el control del gasto de la campaña y de la propia inversión publicitaria en los medios de comunicación. Otra vez la mano que mece la cuna aparece en la operación que tuvieron Erasto Martínez Rojas y Carlos Aguilar Cano, gente cercanísima al exalcalde de Ecatepec.

La evaluación de los resultados de la elección hecha en Los Pinos, señala que merced a las alianzas con el Partido Nueva Alianza, PVEM y el PES, en ese orden, Alfredo del Mazo obtuvo la victoria, y se complicó por una propuesta de campaña errática, una fallida construcción de la imagen del candidato y el ejercicio del gasto sin criterios estratégicos afines al proyecto del candidato.

El resultado pudo haber sido catastrófico si se hubiera dejado totalmente la operación electoral en manos del equipo de Eruviel Ávila.
La incorporación de Isidro Pastor a la boleta electoral respondía más a una maniobra política de su jefe y mentor, el gobernador Ávila, que a un auténtico y nato deseo de aspirar con posibilidades a alzarse con la victoria electoral. El motivo era restarle votos al PRI y sus aliados para después declinar a su favor y así granjearse las simpatías para que su proyecto presidencial se cristalizara más adelante.

En los dos debates celebrados entre los seis aspirantes a la gubernatura, salvo Oscar González, del PT, nadie más tocó ni con el pétalo de una rosa a Eruviel, no obstante que era una veta de oro hacerlo por su pésimo gobierno y los malos resultados que hay en materia de feminicidios, inseguridad pública, obras inconclusas y corrupción, solo tangencialmente se refirieron a su gobierno, sin mencionar por su nombre al gobernador del Estado de México. Ahora se sabe que la negociación para que no atacaran a Ávila en el debate se llevó a espaldas de la casa presidencial.

A escasos tres meses de que termine la administración de Eruviel Ávila, éste se ha quedado como el perro de las dos tortas. Por un lado, sin nadie afín como su sucesor y, por otro, el sueño guajiro que le hizo pensar que tenía posibilidades de suceder a Enrique Peña Nieto también en la Presidencia de la República, quedó hecho añicos. Veremos si, ante casos de corruptelas y poca transparencia en el gasto público, el nuevo gobernador, no obstante que es de su propio partido, decide meterlo a la cárcel, como ha sucedido en aquellos estados en donde hubo alternancia o solo seremos testigos de un caso de encubrimiento.

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