Opinión

La Sucesión en CEMEX

Dra. Rosa Nelly Trevinyo-Rodríguez*

En las últimas dos columnas, analizamos el papel tan significativo que juega el Consejo de Administración en las empresas familiares. Dijimos que éste aconseja, planifica, examina y toma decisiones estratégicas relevantes para la continuidad y trascendencia del negocio. Precisamente, una de estas decisiones estratégicas relevantes es la sucesión del Director General.

En el caso de CEMEX, empresa familiar regiomontana de cuarta generación con 108 años en el mercado, el sorpresivo fallecimiento de Lorenzo Zambrano, su Presidente y Director General, generó incertidumbre y hasta especulación. Y es lógico, ¿no? Luego de casi 30 años en el poder, de haber implementado un estilo de liderazgo y administración propio (Cemex Way) y de haber transformado la industria cementera, todos nos comenzamos a cuestionar. ¿Cuál será el futuro del negocio? ¿Habrá alguien que pueda llenar sus zapatos?

Y es que, recordemos que Lorenzo Zambrano ocupaba dos cargos: Era Presidente del Consejo de Administración y a parte Director General de la compañía. Y, aunque las prácticas de buen gobierno corporativo sugieren que en empresas grandes estos puestos los ocupen dos personas diferentes, de forma de minimizar el riesgo en la toma de decisiones y limitar cualquier tipo de conflicto de interés en temas de evaluación del desempeño, en el caso de CEMEX el Presidente del Consejo además de ser el principal impulsor del sistema de evaluación del desempeño de los consejeros y del equipo directivo, era ejemplo y aceptaba que su propia labor fuera evaluada.

Además de esto, justo es decir que el hecho de que una sola persona ocupara en su momento ambas posiciones, dio una ventaja competitiva a CEMEX en la toma de decisiones rápidas (expansión, contracción, re-negociación de deuda, etc.). Cuando tienes que pasar de ser un competidor local, a uno nacional y luego trasnacional, se requiere una implementación rápida. Este proceso fue el que CEMEX vivió durante los últimos 30 años.

Hoy en día, siendo la tercera cementera más grande del mundo, las cosas han cambiado, se requiere concentrar esfuerzos, asentar bien los cimientos y potenciar la estructura ya construida. Además, es indispensable asegurar a los fondos de inversión y a los más de 80 mil accionistas que forman parte del accionariado, que no habrá sobresaltos, que las líneas estratégicas, al igual que las operaciones (compras, ventas de activos) y negociaciones acordadas (re-negociación de deuda) seguirán en pie y que el desempeño no variará.

Justamente esto (entre otras cosas) es lo que el Consejo de Administración consideró para poder decidir quiénes quedarían al frente. Nótese que fue gracias a una buena estructura y organización del mismo, así como a la competencia de sus miembros, que la decisión sucesoria pudo ser tomada en un par de días sin que afectara gravemente el precio de la acción (volatilidad).

Obviamente la tradición familiar pesa, pero también es cierto, que la profesionalización de la Dirección y del Consejo comenzó a trabajarse desde hace años. No se dio por arte de magia. Sin duda esta inversión en tiempo, dinero y esfuerzo dio resultados. Prueba de ello, es la transición ordenada—en forma y tiempo—que CEMEX efectuó ¡Bien hecho!

¿Ves como estructurar un buen Consejo de Administración realmente ayuda a la continuidad? ¡Qué estás esperando!

*Socia de Trevinyo-Rodríguez & Asociados y Fundadora del Centro de Empresas Familiares del TEC de Monterrey.

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rosanelly@trevinyorodriguez.com