Opinión

La sombra de Nazir acompaña a Karzai


 
El tiempo sigue su marcha y el encuentro que hoy sostendrán en Washington los presidentes de Estados Unidos y de Afganistán, Barack Obama y Hamid Karzai, se inscribe en los últimos análisis del Pentágono para determinar el número de tropas norteamericanas que permanecerán en el país asiático tras su "salida" en 2014, así como el papel que jugarán para sostener al régimen de Kabul.
 
En realidad, todo parte de verdades a medias: Las fuerzas estadounidenses difícilmente abandonarán a Karzai, que las necesita para sobrevivir, y su retiro, si bien incluirá al grueso de los 66,000 hombres desplegados actualmente, sin contar otros 30,000 de la Alianza Atlántica, que ya aceleraron su salida encabezados por Canadá, Francia y Gran Bretaña, dejará un contingente cuyas dimensiones serán abordadas por Obama y Karzai.
 
Con las lecciones de Irak frescas, donde EU no pudo mantener su presencia bélica el año pasado, ni frenar la creciente influencia iraní en Bagdad, el debate en el gobierno de Obama va de una guarnición de sólo 2,500 efectivos, que representarían la forma "más constructiva de taponar la costosa e impopular guerra", señalan The Washington Post y The Cable, a unos 6,000 o 10,000, cifras que defiende el nuevo comandante aliado en Kabul, Joe Dunford, designado en noviembre para sustituir al general John Allen, implicado en el escándalo Petraeus.
 
El caso es que si Washington llegara a un retiro total, la "opción cero" que deslizó Ben Rhodes, viceconsejero de Seguridad Nacional, "se pavimentará el camino para el triunfo militar del Talibán", advirtió el legislador afgano Naím Lalai, quien subrayó el sentir de sus colegas: La guerra civil de los años noventa regresará y EU habrá "aceptado la derrota", que el movimiento fundamentalista no vacila en comparar con la "estrategia de cantar victoria y correr" aplicada en Vietnam.
 
Misil
 
A Karzai, además, lo perseguirá en su visita la sombra del comandante Maulvi Nazir, liquidado con 5 de sus lugartenientes el 3 de enero por los misiles de un drone (avión teledirigido) estadounidense en Waziristán del Sur, una de las áreas tribales de Pakistán que son empleadas como retaguardia por la insurgencia.
 
El mulá Nazir fue la primera víctima del año de la campaña de "asesinatos selectivos" emprendida por el asesor "contraterrorista" John Brennan, flamante candidato de Obama a dirigir la CIA, y su muerte, indica The Telegraph, puede reavivar la desconfianza entre Washington e Islamabad, ya que Nazir firmó un acuerdo de paz con el gobierno pakistaní en 2007 e insistía en concentrar los ataques sobre las tropas de ocupación en el vecino Afganistán.
 
Sin Nazir, veterano de las luchas internas con los uzbecos y sobreviviente de varios atentados, las facciones más duras del Talibán pakistaní, cercanas a El Kaida, se volverán contra el débil presidente Asif Alí Zardari en Islamabad. Más problemas en el horizonte para Karzai, EU y Pakistán, sacudido ayer por las pugnas sectarias en la provincia de Baluchistán.