Opinión

La solución de dos estados no es el camino para la paz

20 febrero 2017 5:5
 




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 [Reuters] La fecha hebrea de la independencia de Israel corresponde al 15 y 16 de abril en el calendario de Occidente. 

La aprobación de la Resolución 2334 del Consejo General de la ONU el pasado 23 de diciembre que consigna que cualquier área que no forma parte de Israel antes de junio de 1967 (Guerra de los Seis Días), ahora se considera ilegal su ocupación y, el establecimiento de asentamientos judíos (Cisjordania, Jerusalén Oriental y en las Alturas del Golán), no tienen validez jurídica y contribuyen a la violación flagrante en virtud del derecho internacional. Asimismo, en la Resolución se demanda el cese de la construcción de asentamientos judíos ilegales y, la eliminación de los existentes.

La Resolución 2334 se aprobó con la abstención de EUA, cuando se esperaba, que como tradicionalmente sucedía, que la vetara. Es difícil pensar que la Resolución definirá a la Ciudad Vieja de Jerusalén, incluyendo al Monte del Templo y el Muro Occidental, como territorios ocupados; fue la última jugarreta antiisraelí del Presidente Barak Obama.

Previamente, los palestinos habían impulsado una iniciativa en la Organización para la Educación, la Ciencia y la Cultura de las Naciones Unidas, UNESCO, a través de la cual ese organismo expidió una Resolución el 13 de octubre del 2016 para que la Mezquita de Al Aqsa, en el Monte del Templo de Jerusalén, se defina como un sitio único del Islam, al igual que el Muro Occidental y las tumbas de las matriarcas en la ciudad de Hebrón y, la tumba de la Matriarca Raquel, en Belén, deben de ser retirados de la lista de lugares sagrados del pueblo judío. Los sitios sagrados del cristianismo también quedan excluidos.

Posteriormente, Francia convocó a la Conferencia de París del 17 de enero del 1917, que reunió a 70 naciones para de manera urgente se estableciera un diálogo entre Israel y los palestinos “a fin de allanar el camino de dos Estados”, y a la vez se pidió que paren los asentamientos judíos en Cisjordania y Jerusalén Este. En este evento, el Ministro de Relaciones Exteriores de Francia, expresó como una provocación de Donald Trump (DT) su iniciativa de trasladar su embajada en Israel de Tel Aviv a Jerusalén “por ser injustamente unilateral”, que la mayoría de la comunidad internacional reivindica como capital del futuro Estado palestino; en este ámbito, el primer Ministro de Israel, Benjamin Netanyahu (BN), condenó que la Conferencia estuvo amañada por los palestinos bajo los auspicios de Francia para adoptar condiciones antiisraelíes y no ayuda. En este sentido, es importante destacar que en los Acuerdos de Paz de Oslo entre Israel y los palestinos de 1994, se estableció que la creación de dos Estados deber ser resultado de negociaciones bilaterales. Los líderes palestinos se han enardecido con el apoyo internacional, de aquí que han multiplicado la guerra de los cuchillos, de las piedras, los atropellamientos, e incluso, el uso de armas para asesinar a la población civil israelí, y en general, incrementar su campaña de odio entre los palestinos contra los judíos.

En este entorno en el que ya se contempla inviable la solución de la creación de dos Estados para lograr la paz y por el radical cambio en la relación de EUA con Israel por el ascenso de DT a la Presidencia de esta última nación, el Parlamento de Israel aprobó el 6 de febrero pasado, por un escaso margen, una controversial Ley de Regulación de los Asentamientos “salvajes” en tierra palestina mediante la cual “se legalizó a todos los puestos de avanzada en Cisjordania, pretendiéndose impedir futuras demoliciones de viviendas de colonos construidas en tierras privadas palestinas”. Esta Ley facilitará a Israel legalizar alrededor de 4 mil hogares de colonos; el aspecto medular de la Ley es que en caso de que cualquier estructura se haya construido de buena fe, es decir, si los propietarios no sabían que la casa que estaban edificando en tierras de propiedad privada palestina, el Estado la tomaría de sus dueños palestinos a cambio de una compensación valorada en “algo más” de su precio en el mercado.

La Ley de Regulación ha polarizado a la población israelí; el propio Procurador General de Israel advirtió que este proyecto de Ley viola el derecho local e internacional, indicando que no podría defenderlo ante el Tribunal Supremo.

En el ámbito internacional, los detractores habituales de Israel, han puesto “el grito en el cielo”, aduciendo que la Ley representa el endurecimiento de la política de Apartheid de los Israelíes; igualmente, diferentes especialistas en derecho internacional han llamado al gobierno de Israel a revertir una ley que busca legalizar asentamientos irregulares en Cisjordania y Jerusalén Este.

Por su parte los palestinos enfurecidos por la Ley, la consideran “como un robo de tierras palestinas”, “que todos los asentamientos en la “Palestina ocupada” son ilegales y un crimen de guerra”; “el lugar apropiado para debatir esta Ley, es el Tribunal Internacional de La Haya”. Analistas políticos señalan que la coyuntura internacional y, particularmente, la regional, no es favorable para la instrumentación de la Ley porque aislará más a Israel del contexto mundial y radicalizará aún más a los extremistas islámicos.

Por otra parte, aunque DT sigue reiterando su gran amistad con Israel que tanto enfatizó en su campaña presidencial, está tendiendo a moderarle su apoyo frente a las presiones políticas que está recibiendo de los árabes. El vocero de la Casa Blanca, Sean Spicer, declaró el 15 de febrero pasado que la construcción de nuevos asentamientos judíos o la expansión de los existentes más allá de sus límites actuales, puede no ser factible para la paz. También mencionó que DT ha “congelado” temporalmente su propuesta de campaña de trasladar la Embajada de EUA en Israel de Tel Aviv a Jerusalén ante el riesgo que pudiera tener efectos desestabilizadores en la zona.

La Ley de Regulación es sumamente polémica desde el punto de vista legal, político y social, principalmente; empero, lo que en teoría no deberá suscitar tanta confrontación es la legitimidad histórica de los judíos sobre la propiedad de su tierra ancestral; tema que será analizado en breve en este espacio editorial.

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