Opinión

La sociedad, la corrupción y las elecciones

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Las caravanas de peregrinos provenientes de diversos lugares del país comenzaron a arribar hacia la capital del país para celebrar el 484 aniversario de la aparición de la Virgen de Guadalupe este 12 de diciembre; la delegación Gustavo A. Madero informó q

Elecciones en puerta, partidos políticos que intentan presentar su mejor cara a través de innumerables spots transmitidos por diversos medios de comunicación, que no sólo hartan a la ciudadanía, sino provocan su estupor al percatarnos del cinismo con el que los partidos se presentan ante los electores como si fuesen blancas palomas y amantes de la patria, cuando su negra historia está en la memoria de todos nosotros.

¿Podemos olvidarnos de la noche a la mañana de “los moches del PAN”? ¿De la increíble historia de Iguala con sus 43 desaparecido (muy probablemente muertos) y la liga de las autoridades del PRD con el crimen organizado? ¿Lo que puede haber atrás de la famosa 'casa blanca' y del padrino del señor presidente, Arturo Montiel, exgobernador del Estado de México, señalado por la revista Times entre los diez personajes más corruptos de México?

Sí, la mayoría de los mexicanos estamos hartos de la corrupción; corrupción que invade no sólo a la clase política sino a toda la sociedad. Frente a la magnitud del problema, las reciente medidas dictadas por el ejecutivo, anunciadas con bombo y platillo, parecen tardías e insuficientes –así lo hemos señalado anteriormente– pero pueden ofrecer una plataforma de inigualable valor para que la sociedad se catapulte en ellas y desarrolle un programa de gran visión que empiece ahora y que vaya elevando sus exigencias hasta llegar a las elecciones presidenciales de 2018.

Ocupamos el lugar 103 en materia de corrupción en el concierto de las naciones. En 2005 estábamos en el lugar 53, o sea que hemos retrocedido 50 posiciones en diez años ¿Por qué no seleccionar como objetivo la recuperación de los escalones perdidos para los próximos diez años, midiendo el avance año con año, una vez trazadas y negociadas las metas periódicas y la estrategia para alcanzarlas? ¿Por qué no, como parte de nuestra estrategia y utilizando los medios de comunicación, denunciamos públicamente los casos de comprobada corrupción pública o privada y le seguimos la pista a la acción de la autoridad sobre cada uno de estos casos? ¿Por qué no en lugar de que saludemos con el título de “Don” a los afamados corruptos, nos retiramos de los lugares públicos –restaurantes por ejemplo– cuando nos percatemos de su presencia? ¿Por qué no divulgamos con profusión el daño moral y material que causa la corrupción en nuestro país y que sólo unos cuántos informados conocen? ¿Por qué no establecemos una alianza entre las organizaciones de la sociedad civil de reconocido prestigio para enriquecer, apoyar y divulgar, cada quien a través de sus medios, una campaña de esta naturaleza?

¡Sí! Que las organizaciones que representan a los empresarios, a los trabajadores, a los ciudadanos en general, promuevan una campaña ad hoc y se presten a denunciar en forma anónima los casos comprobados que les presenten los miembros de sus propias organizaciones.

El enemigo es la corrupción; es una bestia enorme y tiene los dientes clavados en todos los rincones de la sociedad. Hay sólo dos alternativas: dejar hacer y dejar pasar, o actuar como ciudadanos responsables pensando no sólo en nosotros mismos sino también en las próximas generaciones, las de nuestros hijos y nietos a los cuales debemos responder las dos preguntas que desde hacen tiempo se han formulado ¿Qué México les estamos dejando? ¿Qué ciudadanos les estamos dejando a nuestro México?

Urge la reflexión, pero reflexión sin acción es tiempo perdido. Urge pues la acción inteligente, coordinada, entusiasta, con objetivos concretos y planes de acción realistas que entusiasmen a los eventuales colaboradores, que ojalá sean muchos, miles, millones de mexicanos que queremos que nuestro querido país cambie su ruta y meta a la cárcel a aquellos que deban estar en ella, particularmente los que ahora se encuentran entre los más poderosos…y los más corruptos.

El proceso electoral que tenemos en puerta se presta para posicionar desde ahora el tema en la sociedad mexicana e iniciar una campaña anticorrupción que culmine pero no termine con las elecciones de 2018, permita cuestionar en su momento a los partidos políticos y en particular a los candidatos a la presidencia, tomar nota de sus compromisos al respecto y no sólo vigilar sino exigir su cumplimiento. Recuperar el lugar 53 que tuvimos hace diez años debe ser un objetivo que todos debemos perseguir, haciendo cada quien la parte que nos corresponda.

Vale la pena librar la batalla por difícil que ésta parezca.

PD: Una vez escrito este articulo han salido varios comentarios sobre el tema en los medios de comunicación, particularmente el hecho de que se divulgara la ley del Sistema Nacional Anticorrupción. En su momento, haremos los comentarios sobre este importante hecho.

El autor es presidente de Sociedad en Movimiento.

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