Opinión

La soberbia de Marcelo

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EBRARD

Sin hacer una sola autocrítica por el fracaso de la Línea 12 del Metro, Marcelo Ebrard acusó al jefe de Gobierno, Miguel Ángel Mancera y a su equipo, de orquestar una campaña en su contra.

O sea, el hecho de que hayan arrendado trenes para vías suburbanas y no para Metro, es un asunto de Mancera.

“Me declaro responsable de haber confiado en ingenieros mexicanos”, dijo Ebrard en entrevista con Carmen Aristegui, sobre el peor desastre de una obra pública en México.

Entonces, si hubo errores no fueron suyos, sino de “ingenieros mexicanos”.

El daño al patrimonio de los capitalinos por las malas decisiones de Ebrard es de 42 mil millones de pesos, más una Línea del Metro inservible.

La española CAF ofreció al gobierno de Ebrard dos tipos de trenes: unos F-07, que son compatibles con la Línea A del Metro, y otra oferta de trenes F-10, más caros e incompatibles con el tipo de vías construidas en la Línea 12. Se fueron por la segunda opción.

¿Qué hizo al gobierno de Ebrard tomar la decisión de adquirir trenes más caros, pero que no son compatibles con las vías?

Como lo señala el informe de Systra, el GDF adquirió trenes “con características para un sistema suburbano europeo, en tanto las vías están diseñadas para Metro (estándar arena)”.

¿También la empresa francesa Systra está en el complot con el jefe de Gobierno para dañar la imagen de Marcelo Ebrard?

Sería de risa, salvo porque hay una tragedia: se fueron al caño miles de millones de pesos de los capitalinos y 450 mil ciudadanos se quedaron sin movilizarse a sus lugares de trabajo.

En la entrevista no le preguntaron por qué nombró director del Proyecto Metro a Enrique Horcasitas, hermano del vicepresidente de ICA, que construyó la obra. ¿Eso es confiar en ingenieros mexicanos? ¿O es crear un conflicto de interés, de lo que tanto acusa a otros?

El conflicto de interés entre los hermanos Enrique y Luis en la construcción de la Línea 12 trajo consecuencias: se construyeron 22 curvas menores a 300 grados, que están prohibidas y aceleran el desgaste ondulatorio pues las ruedas van martillando las vías.

Lástima que no le preguntaron por ese conflicto de interés que le cuesta a los capitalinos miles de millones de pesos, además de incomodidades.
Volviendo a los trenes, que son el corazón del desastre, a Ebrard no le preguntaron por qué los adquirió sin licitación a la empresa CAF. Un concurso público habría permitido que concursara, por ejemplo, la china Norinco, que ya tenía los trenes para ese tipo de vía.

¿Por qué no se entendieron con Norinco y sí se arreglaron con CAF, para asignarle de manera directa el arrendamiento de unos trenes que no sirven para las vías construidas?

Lo que sí dijo Ebrard en la entrevista es que Mancera hizo bien en suspender el servicio en gran parte de la Línea 12. ¿Entonces? ¿No que era parte de una campaña en su contra?

Ebrard hizo cosas positivas para la ciudad, como muy pocos antecesores suyos, pero el desastre de la Línea 12 es fruto de su principal defecto: la soberbia.

Soberbia al creerse infalible. Soberbia al pensar que nadie le pediría cuentas de sus errores, multimillonarios en este caso. Y soberbia al no admitir su responsabilidad y acusar a Mancera de orquestar una campaña para desprestigiarlo.

Twitter: @PabloHiriart

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