Opinión

La soberbia banca comercial: en el pecado su penitencia

El caso que se reporta es real y corresponde a una micro empresa que solicitó permanecer en el anonimato. Esta Pyme con facturaciones de casi 30 millones en los pasados seis años se mantuvo fiel con una institución bancaria con matriz en Europa.

En 2014, ante la “pujante” actividad económica nacional y en espera de que la cobranza rinda frutos, la empresa, con serios problemas de efectivo, se vio en la necesidad de pedir un financiamiento puente por una cantidad menor a los 100 mil pesos con perspectiva de poderlos liquidar antes de que termine el año.

Ahora está en espera de que puedan pagarle los poco más de 3 millones que tiene que recibir como pago en diversos proyectos entre ellos dos que dependen de recursos públicos que no se han podido ejercer por demoras imposibles de entender.

La historia crediticia entre las partes no pobre; en 2012 el banco lanzó una promoción de financiamiento por cantidades que iban de los 200 a los dos millones de pesos. En esa ocasión, como previsión para enfrentar alguna contingencia la empresa aceptó una partida por casi 400 mil pesos, mismo que pagó en 2014, anticipadamente.

Poco antes de este prepago, la empresa recibió el ofrecimiento de recibir otro tramo como crédito y en esta ocasión a partir de los 400 mil pesos y hasta los tres millones de pesos. La empresa, con el pago del primer financiamiento en curso declinó el ofrecimiento del banco. No había necesidad de tener más efectivo. Prefirieron seguir pagando puntualmente los compromisos del primer préstamo.

A título personal, como cuentahabiente del mismo banco el director de la empresa tomo dos tramos de financiamiento puente en respectivas campañas del banco en años del 2011 y 2012.

En conjunto los dos financiamientos sumaron poco más de medio millón de pesos. El primer financiamiento fue liquidado con anticipación y del segundo, por un tramo cercano a los 360 mil pesos sigue vivo con menos de 55 mil pesos por pagar.

Se demuestra así que la relación del empresario y de la pyme con el banco no ha sido traumática.

Cinco días posteriores a haber hecho la solicitud para obtener los recursos necesarios para enfrentar una coyuntural estrechez financiera, el banco le dio respuesta a sus pretensiones. Le rechazaron su solicitud bajo el argumento de que “el banco había ofrecido a la empresa un segundo tramo de financiamiento en 2013, un año posterior al primer crédito del que disfrutó y que tuvo a bien pagar anticipadamente. En esa oportunidad negó recibir alguna cantidad de la ofrecida.” Argumento suficiente como para negar ahora la petición.

La cantidad solicitada en estos días era menor a los 100 mil pesos, a un tramo no mayor a los tres meses y se había aceptado una tasa de 18 por ciento por más que hay tasas menores al 50 por ciento a ese nivel. Ni así.

El ejecutivo especializado en segmento pyme que le atiende, quinto en trato a lo largo de cinco años, aconsejó esperar a que, durante 2015 salgan nuevas campañas de financiamiento para ver “si en la nueva promoción la empresa califica como beneficiaria”.

O sea… no es cuando la empresa lo requiere, sino cuando el banco estima el tiempo para conceder financiamientos.

El empresario pyme está indignado y como respuesta ha tomado la decisión de retirar sus cuentas de esa institución extranjera con representación en México que entiende su posibilidad de atender al segmento pyme a partir de las necesidades del banco de colocar dinero y no a las necesidades de las Pymes para enfrentar con apoyo de la banca una necesidad de sus clientes.

En el pecado llevarán su penitencia

Correo:direccion@universopyme.com.mx