Opinión

La semana más difícil del sexenio

Viene la semana más complicada del sexenio, porque los paros y manifestaciones a raíz de los 43 normalistas desaparecidos están permeados por el grupo político que quiere la ruptura institucional del país.

Tendremos que ver la capacidad del gobierno para dar una respuesta política a esta crisis, que sus adversarios más enconados pretenden que sea terminal y expedita.

Hay que decirlo con nombre y apellidos, con todas sus letras: a la justa indignación por la desaparición de 43 normalistas a manos de la policía de Iguala y del cártel Guerreros Unidos, se le ha sumado la ambición de poder de Andrés Manuel López Obrador.

El país está en riesgo. El propósito de los líderes que orquestan las manifestaciones que tendremos esta semana no es que aparezcan los normalistas, sino dar cauce a su avidez desestabilizadora surgida del rencor contra el gobernante en turno.

De la misma manera que la intención de los huelguistas del Politécnico no era eliminar el reglamento interno, los nuevos planes de estudio y la caída de la directora de la institución, sino la articulación de un movimiento estudiantil en todo el Distrito Federal para poner en jaque al gobierno.

Y Morena, con su líder, han dicho que este es el momento para que el jaque sea mate.

“La violencia ensombrece reformas en México”, dice la prensa internacional, y tiene razón.

La paradoja es que tanto los normalistas que se robaron los autobuses de la central camionera de Iguala, como las autoridades de ese municipio que los agredieron y desaparecieron, son contrarios a las reformas.

A ese conglomerado partidista pertenecen el alcalde prófugo de Iguala y su esposa, cuyos hermanos han estado al frente del cártel Guerreros Unidos.

¿Y quién tiene la culpa de la desaparición de los normalistas? Obviamente ellos, autoridades y policías del municipio de Iguala.

Ellos los balacearon. Ellos los mataron. Ellos se los llevaron. Ellos se los entregaron a los narcos de Guerreros Unidos y ellos los desaparecieron.

Pero esta semana, téngalo por seguro, van a responsabilizar al gobierno federal.

Esa afirmación no tiene pies ni cabeza, pero es la que encaja con sus propósitos políticos.

Contra las reformas ha convocado López Obrador a su mitin del domingo, ligado a las “acciones a tomar” por los desaparecidos de Ayotzinapa.

No hemos oído una sola palabra de autocrítica de López Obrador y su partido por haber apoyado a criminales en el estado de Guerrero.

Y no lo van a hacer porque no es un asunto de pudor, sino de oportunismo.

Esta semana veremos cómo se manifiestan juntos en el Zócalo y en las calles del Distrito Federal, los promotores políticos de los asesinos al lado de los grupos que se solidarizan con los asesinados.

La CNTE no le perdona al gobierno haber sacado adelante la reforma educativa. Ahí estarán su integrantes. Los dirigentes del SME aún no digieren que se les acabó el negocio de Luz y Fuerza del Centro. Los tendremos en primera fila.

Morena mueve sus bases estudiantiles y promueve una huelga universitaria general con el noble propósito de los desaparecidos de Ayotzinapa, pero la van a usar para robustecer la embestida de López Obrador contra las instituciones republicanas.

A todo esto el gobierno tiene que dar una respuesta política y jurídica muy pronto. Esta semana.

Twitter: @PabloHiriart