Opinión

La rodilla de cristal

 
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Imagen del momento en el que el titular de la Conagua aborda el helicóptero de la dependencia. (Especial)

Repantigado en el mullido sillón del amplísimo estudio, Gil recogió la noticia de la mañana en que David Korenfeld, titular de la Comisión Nacional del Agua, utilizó un helicóptero del gobierno para viajar con su familia a gran velocidad y llegar a tiempo al aeropuerto Internacional de la Ciudad de México desde donde abordaría un avión para tomarse unas merecidas vacaciones. Gamés leyó el artículo de Salvador Camarena contiguo a esta página en el cual llamó corrupción institucionalizada a la cantidad de hechos ilícitos que desbordan al gobierno de Peña Nieto. Gamés también buscó y rebuscó la noticia que estalló en Animal Político.

Con la pena, pero si le dices a tu esposa y a tus hijas que para llegar a tiempo al aeropuerto viajarán desde Huixquilucan en el helicóptero de Conagua, llegarás a tiempo, pero si un vecino te toma una fotografía, amigo, has perdido el puesto. Niñas, se los dije, ahora vamos a tener que tomar el helicóptero de su papá para no perder el avión. Ash, es que de veras con ustedes no se puede, les dije que no se desvelaran viendo las Sombras de Grey. Ya. Córranle. Nada le hace, echa mucho viento pero así es la cosa. Y corrieron y se elevaron y gozaron de unas vacaciones familiares de antología. Felicidades, David.

Tortuga en plenitud

Ah, Gil admira a los mentirosos zonzos. Korenfeld quiso justificarse, ¿qué no ven que tengo una rodilla hecha trizas? Pero si hace unos días corría usted como gamo. Eso fue en el pasado, mi rodilla es de cristal. Una rodilla muy rara pues se dice que colaboró en los 12 kilómetros que corrió unos días antes de partir a Colorado, Vail, a esquiar. Gilga sabe de rodillas lesionadas. Korenfeld hizo 1 hora y 26 minutos con 36 segundos en el recorrido de la carrera del Agua en la Segunda Sección de Chapultepec. Sí, una tortuga, pero una tortuga muy fuerte.

Y luego, apechugar, perfeccionar el error, hacer el ridículo: “he cometido un error inexcusable al utilizar el helicóptero de Conagua para trasladarme al aeropuerto”. Ya ves, cariño, te dije que te pusieras el rímel en el coche, ahora ve el problemón en el que me metiste. La culpa es de Revlon que ya no hace productos como los de antes, habría dicho su señora esposa.

Korenfeld informó a la sociedad: “he acudido a la tesorería a pagar el viaje que hice en el helicóptero”. Puede usted pagar los viajes que quiera, incluyendo uno en Metrobús, pero señor Korenfeld, usted ha perdido su cargo, eso se lo jura y perjura Gilga desde el amplísimo estudio. ¿Y cómo estuvo la nieve, y la esquiada, divertida? Imagine que hubiera perdido el avión. Gil tiene una idea genial, amigo David: que lo suban a las listas de los plurinominales, así se usa. Qué lástima, se acabó el tiempo. Vean lo que es la vida, medita Gilga, a David le van a caer a palos. La Secretaría de la Función Pública se va a estrenar a todo meter y el vigoroso Virgilio Andrade se convertirá en un titán de la legalidad. Oh, sí.

Viaje en burro

Sin embargo ha publicado que la Conagua gastó 11.2 millones de pesos desde el año 2013 en el mantenimiento de su flotilla de helicópteros. Esta es una de las razones por las cuales los habitantes de la Ciudad de México despiertan como si vivieran en el delta del río Mekong, Vietnam, durante la terrible guerra.

Sobrevuelan las cabezas de los somnolientos ciudadanos, a alturas de escalofrío, un día Gamés reconoció al piloto desde la azotea de su casa. ¿no le creen a Gilga? Un hecho definitivo: todos los políticos quieren viajar en helicóptero. Que viajen como les venga en gana, pero sin gastarse el dinero del erario público.

Con gran sentido de la oportunidad, mju, los grupos parlamentarios del PRI, PAN, PRD y PT en la Cámara de Diputados solicitaron investigar y en su caso sancionar el uso indebido de recursos públicos cuando funcionarios, gobernadores y dirigentes de partidos se trasladen en helicóptero para asuntos personales. Si Gil ha entendido algo, cosa improbable, el que pague su viaje en helicóptero con su dinero y no incurra en ilegalidad alguna, que vaya y venga por donde se le dé su regalada gana. Gilga usa mucho el helicóptero para ir del amplísimo estudio a la parte norte de los jardines de su mansión. Es decir, no hagamos el elogio de la pobreza y la lentitud. A Liópez le encanta viajar en carreta jalada por burro viejo. Dirá además que en los burros viejos se encuentra toda la sabiduría del tiempo. En fon.

La máxima de Descartes espetó dentro del ático de las frases célebres: “el que emplea demasiado tiempo en viajar, acaba por volverse extranjero en su propio país”.

Gil s’en va

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