Opinión

La revolución del celular


 
Los teléfonos celulares ya hicieron una revolución en nuestras vidas... y falta más.
 
Pocos dispositivos electrónicos se han difundido tan rápido en la historia como el teléfono celular.
 
Se estima que al término de 2012, el número de suscripciones de celulares en el mundo haya llegado a 6,700 millones, con un crecimiento de 14% respecto de 2011.
 
Otra estimación que circula en los reportes de la industria es que hay 4,300 millones de usuarios individuales del celular. La diferencia es porque hay quienes tienen más de un teléfono. Considerando un estimado de 7,000 millones de personas para la población mundial, significa que el número de celulares equivale a 96% de la población global y que 61% de la población total es usuaria del celular.
 
De ese tamaño es la industria que, en específico, en México ha generado disputas de todo tipo y que es una de las principales razones de la reforma constitucional en el sector, que habrá de publicarse en cualquier momento.
 
En el caso de nuestro país, ya pocos se acuerdan de aquellos enormes aparatos que hoy parecerían prehistóricos, pero que eran la gran novedad al final de los ochenta y principios de los noventa.
 
El primer registro que tiene la Cofetel es de 63,900 celulares en 1990.
 
Tan solo en esa década se multiplicaron por ¡220 veces! y llegaron a poco más de 14 millones al final de siglo, con una tasa de crecimiento promedio de 54% al año.
 
En la siguiente década crecieron 6.5 veces y llegaron a la cifra de 91 millones de equipos. Su tasa media anual de crecimiento fue de 'sólo' 18.7 % al año.
 
A febrero de este año, ya llegaron a 101.5 millones de celulares y en los últimos 3 años su ritmo es de 5.8 % al año.
 
La razón es que ya casi todos los que podíamos tener un celular ya lo tenemos. Y ese aparato está cambiando la manera de vivir.
 
Aunque todavía el principal medio de conexión a Internet es la línea telefónica dedicada, la de más rápido crecimiento es la del celular.
 
Entre 2010 y 2012, el crecimiento de las conexiones de Internet a través de una línea telefónica fija fue de 13.6%. Pero las que se realizan a través del celular aumentaron en 110% en personas que están en poco más de un millón de hogares.
 
Si esta tendencia se mantuviera, en 2015 ya habría más conexiones a Internet a través del celular que mediante línea convencional.
 
Por eso, es muy relevante que para esa fecha ya se perciban los efectos de la reforma en la materia. Ello permitirá aprovechar productivamente esta generalización de Internet móvil, que será un estándar de acceso.
 
El celular, que comenzó como un teléfono, en realidad ya está siendo usado en menor proporción como tal y en mucho mayor como un medio para conectarse a las redes, y -por lo tanto- como una de las vías para acceder a múltiples servicios.
 
Algo relevante a destacar es que esa función del celular estará lejos de ser una curiosidad o un simple gadget, sino que se convertirá en uno de los instrumentos fundamentales de la productividad.
 
Es muy diferente tener acceso a Internet en la casa o en el trabajo a tenerlo en el bolsillo. Algo tan elemental como las previsiones del tráfico vehicular en los lugares donde uno se encuentre, detectables automáticamente -lo que ya sucede a través de diversas aplicaciones-, es un ejemplo del potencial de incrementar la productividad, o bien el potencial que tiene como el más importante instrumento de acceso al sistema financiero.
 
Cuando se ve este contexto es que se entiende por qué se requería una reforma a las telecomunicaciones que propicie la competencia para hacer más barato y eficiente el mundo de Internet.
 
Ahora habrá que ver si los detalles son consistentes con la intención.
 
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enrique.quintana@elfinanciero.com.mx