Opinión

La reunión del Celac y los plurinominales

Víctor Manuel Pérez Valera

La semana antepasada en El País semanal, Javier Marías en un artículo titulado Entre el ridículo y la mansedumbre se cuestiona y me cuestiona sobre si vale la pena escribir de manera crítica sobre la situación del país. Esta misma interrogante me la expresan algunos amigos de la Barra Mexicana Colegio de Abogados y de otras organizaciones que me honran con su amistad. Se pregunta Javier Marías: qué pretendemos los escritores y columnistas “¿distraer, consolar, halagar, desahogarnos, amargar el desayuno de algunos políticos…?” Al parecer el escritor libre que no está vinculado a ninguna opción partidista no influye en nada… es como si predicara en el desierto, “es ridículo pensar que puedan influir en algo”. Entonces ¿es mejor guardar silencio o someternos a la autocensura? La respuesta que doy a mis amigos es clara: escribir en un diario como EL FINANCIERO no es privilegio, sino una responsabilidad. No pretendo incomodar a los políticos, pero pienso que vale la pena ejercer una función crítica del gobierno y de la sociedad ante el pequeño número de mis lectores, mientras los gobernantes como comenta Javier Marías tienen todos los días las televisoras a sus pies.

Nuestro presidente ha proclamado que “En el México que queremos no tendrá cabida ni corrupción, ni el encubrimiento y mucho menos la impunidad”. ¿Se actúa siempre en coherencia con ese ideal?

El presidente después de condonar al gobierno de Cuba el 70 por ciento de su deuda que ascendía a 487 millones de dólares, ha elogiado desmedidamente al régimen castrista y a su sistema educativo, el cual indoctrina a niños y adolescentes en la ideología marxista-leninista y los vacuna contra los valores religiosos.

En cambio, países respetables como los 28 de la Unión Europea acaban de proponerse negociar con Cuba un acuerdo político y de cooperación. El objetivo es respaldar la “modernización” del país caribeño y condicionar su cooperación al respeto de los derechos humanos y a los avances en las libertades fundamentales.

Por lo demás, expertos financieros serios como Leonardo Kourchenko que analiza estas reuniones del Celac opina que de ellas no se saca ningún beneficio.

Ahora bien, a propósito de la reforma energética se ha reiterado que nadie va a ser despedido de Pemex. Esa es una mala noticia, pues significa que los cientos o miles de “aviadores” seguirán en sus puestos libres de toda sanción. ¿No hubiera sido conveniente haber comenzado la reforma energética limpiando a Pemex de tanta corrupción?

Por último es oportuno recordar el tema de la eliminación de los diputados plurinominales. En las redes sociales se ha escrito mucho sobre la conveniencia de eliminarlos e incluso se han recabado más de 3 millones de firmas que respaldan esa iniciativa. Más aún el 21 de octubre de 2011, el actual presidente, en el Teatro de la República de la ciudad de Querétaro propuso la eliminación de 100 diputados plurinominales. La propuesta empero, no fue tan radical, pues dejaba los otros cien en funciones.

Las razones que dio Peña Nieto eran muy sensatas: para que el Estado fuera más eficaz, el Congreso más funcional y los mexicanos pagaran menos por el costo que representa esta institución. En efecto, además de los cuantiosos salarios, la anterior legislatura gastó entre otros rubros, 670 millones de pesos en seguros de gastos médicos, 126 millones en comidas, eventos y vales de despensa, 32 millones en telefonía celular, 12.72 millones en galletas, café y leche, y 6.8 millones en botellas de agua. Además hay que añadir, gastos de gasolina, tarjetas IAVE para viajar gratis en carreteras de cuota, 45 mil pesos por asistir a su trabajo y 28 mil en “ayuda ciudadana”.

Todavía más, grandes cantidades de dinero se gastan en comisiones y asesores, algunos de ellos inútiles. Ojalá la presente legislatura no derroche tanto.

Pues bien, aunque parezca increíble en la reforma política aprobada recientemente quedó fuera la reducción de los plurinominales. Se perdió una oportunidad de oro: triunfó una “partidocracia desbocada” que está haciendo mucho daño al país. Algunos de los legisladores plurinominales son frívolos, deshonestos e incompetentes, como lo señala un estudio serio de los Legisladores plurinominales en México, de Joel Hernández Domínguez y Graciela Cira Bautista, ambos académicos de la Universidad Iberoamericana plantel León.