Opinión

La réplica de Anaya con dinero público

 
1
 

 

ANAYA

El diario El Universal publicó en varias ocasiones señalamientos que denuncian el supuesto enriquecimiento ilícito de la familia de Ricardo Anaya, relacionado con sus encargos públicos y posiciones políticas.

Anaya nunca aclaró el tema en los medios. Anunció que denunciaría al periódico y que un juez diría la verdad. Pidió al diario ejercer su derecho de réplica, quien no lo concedió porque consideró que no era procedente al no ubicarse en el supuesto de falsedades; el presidente del PAN acudió a tribunales, y en primera instancia (no es definitivo ni verdad jurídica aún) concedieron parte de razón a la probable inexactitud de algunas notas. El Universal demandó en segunda instancia y el veredicto causará estado y zanjará el asunto.

Al margen de la veracidad de los hechos –lo cual es distinto a su publicación en los medios– sobre los cuales las autoridades deben investigar y definir si el señalamiento por un crecimiento exponencial en la fortuna familiar se debe a influencias indebidas o no, Ricardo Anaya respondió en cadena nacional con un spot en radio y televisión usando los tiempos oficiales (públicos, lo que se paga con el dinero de los impuestos) del Partido Acción Nacional.

Los ciudadanos se quejan del costo exorbitante de los partidos. Buena parte de esos recursos se ejercen usando los tiempos (pauta) de radio y TV con que los medios de comunicación pagan al Estado los derechos de sus concesiones. La pauta se distribuye equitativamente entre los partidos para evitar la preponderancia de alguno y garantizar con ello elecciones equitativas, asegurar la pluralidad y lograr el voto informado, que finalmente es lo más importante: que usted y yo sepamos de qué va cada partido, qué postula, a quiénes, para qué, etcétera.

Los partidos políticos, de acuerdo con la Constitución, son entidades de interés público y tienen como fin promover la participación del pueblo en la vida democrática, contribuir a la integración de los órganos de representación política y hacer posible el acceso de los ciudadanos al poder público, de acuerdo con los programas, principios e ideas que postulan. Esto es lo que debe reflejarse en sus spots.

Usar ese tiempo para sacar ventaja en asuntos privados es grave y delicado. El spot comienza enunciando que El Universal estuvo “ataque y ataque” a la dirigencia del PAN y a su presidente Ricardo Anaya. Habría que definir si un reportaje puede considerarse como ataque y si el ejercicio de la libertad de expresión es un embate contra un partido político y su dirigente, por un tema (enriquecimiento ilícito) que es de interés público. Como apuntamos, sobre la veracidad del mismo definirán las autoridades competentes, y sobre el derecho de réplica decidirá un tribunal.

El spot usa la imagen de dos periodistas importantes (Denise Maerker y Ciro Gómez Leyva) sin su autorización, aprovechando los momentos en que daban la noticia de la celebración de Anaya por el fallo de primera instancia. Eso no puede hacerse. Hay precedentes del Tribunal Electoral al respecto (caso López-Dóriga). Al margen de lo que decidan hacer los periodistas (hay opciones jurídicas para resarcir el uso de su imagen), es delicado que en la editorialización de un spot se haga aparecer a un comunicador (neutro) en franca tendencia narrativa por la manera eufemística en que se insertan sus presentaciones.

El spot señala que resultó que los ataques no eran verdad (lo cual está por verse) y pregunta y responde: “¿Sabes por qué tantos ataques? Porque vamos arriba en las encuestas, vamos a lograr el cambio. Sí se puede. Ya verás. PAN”. Es decir, implica directamente a El Universal en la disputa partidista de la elección que viene, por un lado; y por el otro, hace promoción indebida al adelantarse a los tiempos de campaña (no pueden usarse los spots antes de las campañas con promoción para la elección).

Resulta contradictorio que Anaya denuncie que El Universal no le concede réplica y responda (o lo ataque) a través de un medio en el que el diario no puede defenderse: está prohibido para cualquiera comprar tiempos en radio y televisión para temas políticos.

El Universal solicitó al INE medidas cautelares para que suspenda la transmisión del spot. Habrá diversas vías, interpretaciones y consecuencias jurídicas al respecto. Lo que parece evidente es que hay un abuso de bienes públicos destinados a un partido, usados para defender un tema personal, el posicionamiento indebido de una ambición política individual, la grave imputación de la intervención de un diario en las elecciones, y claros actos anticipados de campaña del PAN y de Ricardo Anaya.

Twitter: @salvadoronava

También te puede interesar:
-4 (Justicia bajo cero)
Monólogo de sordos
Santiago Nieto