Opinión

La reparación de
Xóchitl Tress

    
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Risco

Uno de los propósitos de cambiar el sistema de justicia era poner al centro de la discusión a una de las partes que era menos escuchada: la víctima; la reparación del daño que debería tener como parte del acceso a la justicia. En el caso de Javier Duarte, las víctimas son todos los veracruzanos. Y el caso de Xóchitl Tress nos da oportunidad de ver la sociedad punitiva que ha privilegiado siempre el castigo al reparar el daño a la víctima.

Desde las instancias de justicia, organizaciones civiles y hasta el propio Inegi han mostrado con datos que la cárcel no siempre es la mejor opción frente al escenario en el que una persona cometió un delito. La excolaboradora de Javier Duarte nos da la oportunidad de saber que una medida cautelar distinta a la cárcel no significa impunidad y sí puede ser una oportunidad de alcanzar el acceso a la justicia.

Este fin de semana, Tress fue puesta en libertad después de ser sentenciada a tres años de cárcel y pagando una fianza de 40 mil pesos. El hecho motivó a que medios y periodistas lo publicaran como parte de la impunidad que la sociedad siente que hay en el caso. Antes de juzgar entendamos qué pasó y por qué es positivo para el caso Duarte y respondámonos estas preguntas:

¿Por qué el caso de Xóchitl Tress se resolvió en tan ‘poco’ tiempo?

El Nuevo Sistema de Justicia Penal contempla un recurso que se llama ‘procedimiento abreviado’, que implica que un imputado pueda terminar con el proceso judicial sin llegar a un juicio oral, lo que asegura una resolución expedita del caso, ahorrando tiempo y dinero en el sistema judicial. Sin embargo, llevarlo a cabo requiere que se cumplan ciertas condiciones, como que Xóchitl se declarara culpable, que la parte ofendida estuviera de acuerdo, admitir como ciertas todas las pruebas que el MP hubiera tenido en la carpeta de investigación que inició en su contra y, por supuesto, la reparación del daño.

¿Qué obtiene Xóchitl a cambio?

La exfuncionaria veracruzana se ahorra los hasta dos años en juicio que podría llevar el caso y en el que habría tenido que estar en prisión preventiva y la conmutación de un tercio de la pena que amerita el delito por el que se le juzgaría, que en su caso era enriquecimiento ilícito.

¿Por qué si un juez la condenó a tres años de cárcel está libre?

Porque el Código Penal prevé que aquellos que sean condenados a menos de cinco años en prisión puedan conmutar su pena en prisión por una fianza que los deje en libertad. Ella pagó una fianza de 40 mil pesos, que es una cifra que decide el propio Juez. De nuevo, ¿de qué nos sirve que Xóchitl se una a los miles de presos que no se están rehabilitando en nuestro país?

Pero está libre, aunque se declaró culpable, ¿por qué eso es bueno?

Lo que deberíamos preguntarnos es si Xóchitl es más útil al caso contra el exgobernador encerrada en una cárcel, envuelta en su propio procedimiento penal al menos dos años o si es más útil admitiéndose responsable, lo que en automático la hace pieza clave en el caso Duarte, la transforma de victimaria a un testigo clave. Y ojo, penalmente fue declarada responsable de un delito, deberá entregar todas las propiedades adquiridas de forma ilícita con un valor de más de cinco millones de pesos, lo que regresa a las arcas del saqueado Veracruz; al admitirlas como ciertas, todas las piezas de su caso pueden formar parte de las pruebas de la PGR contra Duarte y además fue inhabilitada como funcionaria pública por al menos tres años. No son penas menores, sin contar con el escarnio público y mediático del que ha sido objeto.

Xóchitl Tress dejó de ser objeto de persecución criminal para transformarse en una prueba contra Duarte. La exfuncionaria alegó haber sido engañada, pero aun así se le consideró responsable de obtener propiedades a través de las empresas de Duarte. En el trato hecho con el Ministerio Público aceptó colaborar activamente en el caso para que la cabeza de la operación de desfalco al estado de Veracruz pague y él sí permanezca en prisión porque los delitos que cometió y los más de 40 mil millones de pesos desviados en la entidad lo ameritan.

Entonces, en el caso Xóchitl, ¿qué preferimos, reparación del daño y acceso a la justicia o una presa más que no logra reinsertarse a la sociedad?

Twitter: @jrisco

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