Opinión

La reforma que viene

Nadie da paso sin huarache, dicen los clásicos. Y eso resultó cierto, pues los dirigentes de las organizaciones campesinas que marcharon ayer en la ciudad de México, lejos de encontrarse con puertas cerradas y vallas resguardadas por granaderos, tuvieron un encuentro con cinco secretarios de Estado y el Consejero Jurídico de la Presidencia.

Pero el asunto no quedó en una reunión mareadora para recetarles una explicación de las reformas en materia de energía, sino que además tuvieron un primer acercamiento para comenzar a revisar los temas de lo que será el armazón de la reforma al campo.

La tarea de resolver las dudas sobre el impacto de la reforma energética en las propiedades rurales corrió a cargo de Miguel Osorio Chong, Pedro Joaquín Coldwell, Enrique Martínez, Jorge Carlos Ramírez Marín, José Guerra Abud y Humberto Castillejos.

Se supo que funcionarios y dirigentes campesinos acordaron iniciar mesas de trabajo para diseñar en lo que resta de este mes, la reforma legislativa al campo.

La Gran Familia

Nos hemos enterado que las primeras denuncias por los abusos que se cometían en el albergue de La Gran Familia ¡datan de la década de los 60!

Luego aparecieron y reaparecieron. Lo que era un hecho es que no había autoridades que quisieran entrarle al asunto que políticamente podía costar mucho.

En el caso del operativo de la semana pasada, la decisión de entrarle sin importar las consecuencias que habría, fue del procurador Murillo y del gobernador Salvador Jara.

Los costos han sido más altos no sólo por la imagen de santidad que tenía Mamá Rosa, sino también por una falta de estrategia de comunicación que dejó prosperar la creencia de que habían entrado al albergue decenas de soldados y policías para detener a una anciana.

Ya quedó claro que ni muertos, ni drogas, ni Templarios, ni integrantes de la otra “Familia”. Lo que se halló fue abuso, maltrato, descuido, hacinamiento, privación de la libertad de los niños.

Nada menos, pero nada más.