Opinión

La reforma histórica


 
Los congresos de Tamaulipas, Veracruz, Yucatán, Estado de México, Querétaro, Hidalgo, Chiapas, Durango, Puebla, Jalisco, Baja California Sur, Quintana Roo, Sonora, Coahuila, Nayarit y Puebla completaron la mitad más uno necesarios para concretar la constitucionalidad de la reforma energética, la más importante en la historia moderna de México.
 
 
Una reforma que polarizó las opiniones, aunque, la verdad, mucho menos de lo que algunos deseaban. Durante las discusiones en el Senado y en la Cámara de Diputados, hubo voces radicales, afines a Andrés Manuel López Obrador, que se preguntaban por qué la sociedad no se manifestó de manera más clara, nutrida y contundente en contra de la reforma panista-peñista.
 
La respuesta podrían encontrarla en la votación que obtuvo la izquierda en su conjunto en las elecciones federales de 2012. La izquierda mexicana, de la mano de López Obrador, no fue capaz de lograr el apoyo necesario para ganar la presidencia. Ahora, tampoco.
 
¿Será que esa sociedad que no salió a oponerse a la reforma está consciente de que nuestro sector energético es un desastre? Seguramente esa sociedad, como yo, no sabe si esta reforma es la mejor opción para el país. Pero seguramente también, esa sociedad, como yo, sabe que no podemos seguir así, sin hacer nada.
 
 
Lo más fácil y lo más irresponsable era no hacer algo, dejar las cosas como están, "patear el bote" y esperar a que alguien más se atreviera y tuviera los arrestos de ser juzgado por la historia. Esa fue la disyuntiva del presidente Enrique Peña Nieto: pasar a la historia como uno más de los que no se atrevieron, no pudieron, no quisieron o no supieron cómo; o como quien tomó la decisión de cambiar las cosas.
 
 
El PAN supo jugar bien sus cartas, presionó y chantajeó a su favor. Hizo política. Gustavo Madero y su partido compartirán con el PRI y el Presidente el juicio de la historia. Esperemos que no se hayan equivocado.
 
 
Esperemos que en las leyes secundarias prevalezca el interés del país y no el de los partidos o los consorcios. Esperemos que se consulte a los expertos, técnicos, economistas y que los detalles fundamentales se decidan con base en criterios alejados de la política. Esperemos que la reforma tenga la mira puesta en el futuro de México insertado en un mundo cada vez más complejo y competitivo. Esperemos que se privilegien fuentes alternativas de energías renovables, en las que tenemos un muy importante potencial.
 
 
Esperemos que los beneficios que tanto nos prometieron de esta reforma se sientan lo más rápido posible en los bolsillos de los mexicanos, que es a final de cuentas, algo de lo más importante.
 
 
El asunto no ha terminado. Además de la definición de las leyes secundarias habrá que esperar a ver la estrategia política de la izquierda y los opositores a la reforma. El año 2015 será una aduana importante, ante la posibilidad de someter la reforma a una consulta popular como lo quiere la izquierda. Sin duda, también habremos de esperar la reacción de las empresas, principalmente las petroleras.
 
Lo que no está a discusión, es que éste fue el triunfo del sexenio para el presidente Enrique Peña Nieto.
 
Por cierto...
 
Ahora, todos a descansar y disfrutar de las fiestas de fin de año. Dicen los que saben que a partir de enero, el gobierno federal será otro. Habrá gobierno, dicen algunos.
 
 
¿Qué fecha pondrán al acta de defunción del Pacto por México?
 
Hasta el miércoles.
  
 
Twitter: @cachoperiodista