Opinión

La reforma a las telecomunicaciones, a debate

26 febrero 2013 7:29

 
La próxima reforma estructural que será debatida en las Cámaras será polémica y de profundas implicaciones: la de las telecomunicaciones.
 
Es poco lo que se sabe de esta reforma más allá del borrador de discusión del Pacto por México que publicó ayer EL FINANCIERO.
 
Sin embargo, hay 2 o 3 piezas clave que allí están presentes y que cambiarían la lógica de la industria.
 
La primera es la propuesta para crear una nueva entidad que será la autoridad en materia de telecomunicaciones y radiodifusión: el Instituto Federal de Telecomunicaciones.
 
Obviamente esta institución, cuya creación se respaldaría a nivel constitucional, sustituiría a la Cofetel pero tendría que absorber las facultades que en la materia tiene la SCT y que provocan hoy la existencia de la llamada 'doble ventanilla'.
 
Los borradores del proyecto no lo dicen pero implican la existencia de facto, o al menos el riesgo de captura, de los reguladores de hoy por parte de las poderosas empresas que son reguladas.
 
La nueva institución, de esta manera, tendría el desafío de pensar en los intereses del consumidor y en mantenerse equidistantes de las empresas que tienen gran influencia económica y política, como América Móvil y su filial Telmex, por un lado, y las 2 grandes televisoras, Televisa y Azteca, por el otro.
 
Los críticos de esta propuesta señalan que existe el riesgo de que los comisionados que integrarían este Instituto, designados por el Senado, puedan replicar esquemas como el IFE, donde los grandes partidos adquieren cuotas, en un esquema que inevitablemente politiza un organismo que debiera tener fundamentalmente criterios técnicos.
 
Otro de los cambios importantes es la introducción a nivel constitucional del llamado 'must carry, must offer'.
 
Esta norma permitiría que en el caso de las grandes televisoras, la propiedad cruzada sobre canales de televisión abierta y sistemas de cable o televisión restringida, no sean una barrera de entrada insuperable para todo fin práctico.
 
Los nuevos canales de televisión abierta contarían así, de entrada, con una cobertura nacional a través de estos sistemas.
 
Otra de las reformas relevantes es la idea de crear una especie de 'BBC mexicana', es decir un sistema público de radio y televisión con una dirección y gobierno determinados por el Senado.
 
Aquí hay un aspecto político relevante para el corto plazo.
 
El PRI y sus aliados no tienen mayoría absoluta en el Senado, como sí la tienen en la Cámara de Diputados, por lo que los nombramientos deberían ser negociados con el PAN y el PRD.
 
Las reformas que se discuten consideran además, en lo general, mayorías calificadas para las designaciones, lo cual obliga a una permanente negociación.
 
Y además está el candado de la aprobación en los Congresos locales, por tratarse de reformas constitucionales.
 
No puede dejar de mencionarse que otro de los cambios planteados es darle estatuto constitucional al poder que tiene la Comisión Federal de Competencia Económica para escindir empresas o desincorporar activos, poder que ya le otorga la ley secundaria que la regula. El hecho de incluirla como parte del paquete de cambios en las telecomunicaciones, parece sugerir que se le quiere dar ese poder a nivel constitucional para usarlo precisamente en el sector.
 
Quizá la intención es reducir la posibilidad de que se interpongan recursos legales como amparos, que eviten la aplicación práctica de las reformas, lo cual ha sido práctica en esta industria.
 
Y, por cierto, las reformas constitucionales en la materia serían el primer momento del cambio, luego se tendría que modificar todo lo relativo a la legislación secundaria.
 
Así que si cuajan los cambios, su instrumentación va a ir para largo.
 
enrique.quintana@elfinanciero.com.mx