Opinión

La receta para una excelente primera impresión

 
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Branson. La receta para una excelente primera impresión.

Me reúno con docenas de personas a la semana, en ocasiones cientos, muchas de ellas por primera vez. Pertenecen a todo tipo de sectores: algunas son capitanes de industria y otras son políticos o celebridades.

Muchas son jóvenes emprendedores que apenas están empezando (y son las que prefiero conocer). Pero no importa quiénes sean, la fuerza de nuestra conexión la establece esa importante primera impresión.

Causar una buena y duradera primera impresión es importante para los emprendedores en todas las etapas de sus carreras. En parte, tiene que ver con la apariencia. Mark Twain sugirió que cuando se trataba de primeras impresiones, el atuendo era de vital importancia. “La ropa hace al hombre”, declaró una vez. “La gente desnuda tiene poca o ninguna influencia en la sociedad”.

Por supuesto, en el siglo XIX que él conoció era importante vestir “apropiadamente” , y mucho en la vida era un asunto horriblemente formal, mientras que en muchos escenarios de negocios de la actualidad, si se usan un par de jeans limpios, una camisa sin arrugas y un par de zapatillas deportivas, se encaja perfectamente.

En estos días, es posible que usar saco y corbata para una reunión de negocios pudiera causar una mala primera impresión; de hecho, puede ser más riesgoso que aparecer inapropiadamente vestido, ¡como verdaderamente atestiguará cualquiera a quien yo mismo le haya recortado su elegante corbata de seda!

Durante años, mi apariencia característica fue jeans y un suéter de lana, y si me veían de saco y corbata, seguramente era signo de malas noticias; ¡probablemente significaba que me había reunido con los banqueros! Hoy, encuentro que un par de jeans, una camisa blanca con el cuello desabotonado y un saco informal oscuro me sirven para casi cualquier ocasión. Las corbatas están reservadas para acontecimientos muy raros, como bodas y funerales, pero, en general, las considero un anacronismo, incluso para los banqueros.

Luego está el apretón de manos. Desde niños, todos hemos sido instados a mirar a la otra persona directamente a los ojos y ofrecerles un apretón de manos firme, pero que no le rompa los huesos. (¡Yo lo sustituyo por un rápido choque de los puños si temo que mi mano está a punto de ser exprimida por un fuerte apretón de manos!)

Este momento de contacto humano es esencial. Y esa mirada a los ojos de otra persona no debería ser una mirada rápida. Sostén el contacto visual todo el tiempo que se necesite para hacerle saber a la otra persona que realmente la viste. Por supuesto, no exageres: en ocasiones un apretón de manos demasiado fuerte será acompañado por una mirada larga y penetrante que sólo incomodará al receptor. Pero la confianza es un tema crucial en toda relación, y cuando conozcas a alguien por primera vez, establecer una conexión importa; simplemente piensa en cuán a menudo has escuchado a alguien decir: “simplemente no confié en lo que decían sus ojos”.

Y, ciertamente, los buenos modales a menudo son un factor. En el siglo XIV, William de Wykeham, el director del inglés Winchester College, creó el lema de la prestigiosa escuela para niños: “Los modales hacen al hombre”. Ha perdurado por siglos, y yo tiendo a estar de acuerdo; usar las palabras “por favor” y “gracias” frecuentemente te ayudará a causar una primera impresión favorable cuando estés, digamos, comiendo con personas a las que acabas de conocer.

Finalmente, lo que digas importa. La capacidad para comunicarse efectivamente es clave para todos los aspectos de nuestras vidas, y en ninguna parte es eso más cierto que en el mundo de los negocios. El verdadero liderazgo no gira en torno al dominio, gira en torno a crear confianza y empatía a través de relaciones fuertes. Así que sé genuino y directo en una primera reunión. Esto hablará mucho sobre quién eres; información que no puede ser transmitida incluso por el mejor currículo.

Una cosa que no debes hacer: no te esfuerces demasiado en ser divertido. Si eres divertido y es natural y espontáneo está bien, pero no uses un humor forzado o con guion; incluso mi propia esposa me recuerda frecuentemente que mi sentido del humor es “un gusto adquirido”. No todos pueden sacar adelante una broma en una reunión de negocios, así que cuidado: asegúrate de que tus chistes son adecuados y que la persona a la que estés conociendo los entienda. A menos que seas comediante, es poco probable que quieras ser recordado como “realmente divertido”.

Nunca tendrás una segunda oportunidad real de causar una primera impresión, así que sonríe, sé tú mismo, mira a los ojos ¡y que tengas suerte!

Twitter: @richardbranson

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