Opinión

La realidad se impone al sobregiro de expectativas

El gobierno del presidente Enrique Peña se había negado a revisar a la baja su pronóstico de crecimiento de la economía mexicana para 2014.
Si lo hacía antes, era tanto como reconocer que volvió a sobreestimar el escenario previsto para este año, como ocurrió en 2013, cuando el PIB no creció ni la tercera parte de la proyección original.

En reiteradas veces, el secretario de Hacienda, Luis Videgaray, dijo que no había elementos suficientes para modificar su estimación de crecimiento económico para 2014, que se mantiene 3.9 por ciento.
Los analistas de mercados financieros encuestados por Banamex esperan un crecimiento anual de 3 por ciento –lo mismo que el FMI–, según la encuesta publicada el lunes.

No obstante, mes y medio antes, el 20 de febrero, la estimación de crecimiento del PIB de México para 2014 de esos analistas era de 3.4 por ciento.

Inevitablemente, el gobierno federal tendrá que ajustar su previsión de crecimiento.

Al hacerlo, será congruente con esa revisión de pronósticos y otras, como la de los analistas del sector privado encuestados por el Banco de México (Banxico).

La Secretaría de Hacienda ya anunció que considerará una revisión a la baja –como lo hizo en 2013– el 23 de mayo, cuando se conozca el dato de crecimiento del PIB en el primer trimestre del año.

Esto lo hará, siempre y cuando cuente con información “sólida y suficiente” de la actividad económica.

El gobernador del Banxico, Agustín Carstens, también adelantó que el banco central revisará a la baja su pronóstico de crecimiento de la economía mexicana para 2014 –actualmente ubicado en un intervalo de 3 a 4 por ciento– en su próximo informe trimestral de inflación, que se publicará el 14 de mayo.

FRENO EN EL MERCADO INTERNO

Algunos indicadores recientes corroboran la debilidad del mercado interno.

El lunes se conoció que en el primer trimestre del año, las ventas de autos nuevos en México sólo crecieron 1.6 por ciento anual.

La industria automotriz reconoce que ese crecimiento es moderado y los datos al primer trimestre son todavía inferiores a los de hace diez años.

La semana pasada, Walmart de México –la principal cadena minorista del país– informó que en marzo sus ventas a unidades iguales decrecieron 3 por ciento respecto al mismo mes de 2013, y en el primer trimestre bajaron 2.6 por ciento anual.

Hoy se conocerán las ventas de las cadenas incorporadas a la ANTAD de marzo, y habrá que poner atención a los datos de unidades iguales, sin incluir nuevas tiendas.

El consumo privado fue afectado por la reforma fiscal que entró en vigor en enero, pero los niveles de gasto de los hogares siguen contrayéndose.

La reducción de la liquidez disponible para las familias ha contribuido al deterioro de la confianza de los consumidores.

Su recuperación es fundamental para poner un freno a la contracción del consumo privado, que es el componente más importante de la economía.

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