Opinión

La que a hierro mata…

No veo cómo Purificación Carpinteyro Calderón pueda reponerse del golpazo político y mediático que la exhibió como una mujer falsa y ambiciosa. Esta semana, la difusión de una conversación telefónica en la que planea un negocio de telefonía celular, internet y televisión de paga, mientras participa de la elaboración de las leyes secundarias en materia de telecomunicaciones, la muestra tal y como es: inteligente, arrojada, desafiante, codiciosa.

Cinco años tardó el destino en alcanzarla. Purificación Carpinteyro Calderón hoy vive en carne propia lo que ella misma provocó cuando era subsecretaria de Comunicaciones y Transportes, en 2009. Entonces, fue acusada de grabar y difundir, de manera ilegal, conversaciones telefónicas de su jefe Luis Téllez Kuenzler. Incluso, fue denunciada ante la PGR y finalmente exonerada, pero su carrera como funcionaria pública terminó.

Hábil e inteligente, supo reconstruirse. De las filas del PAN pasó a cobijarse bajo la sombra de Andrés Manuel López Obrador, en el PRD. Aprovechando su exitosa carrera en el sector de las telecomunicaciones, desarrollada principalmente en Brasil, Carpinteyro se erigió entonces como una crítica implacable y enemiga feroz contra el ‘poder fáctico del monopolio televisivo’. Cuando no vio más futuro y salió desprestigiada del gobierno de la derecha, brincó a la trinchera de la izquierda.

Convertida en diputada federal, vio un futuro prometedor legislando en la materia que mejor conoce: las telecomunicaciones. No veo cómo Purificación Carpinteyro Calderón pueda volver a un puesto en el sector público o a ganar un voto para un puesto de elección popular.

Cierto, no hizo nada ilegal. Pero aprovecharse de su posición como diputada que participa en la elaboración de las leyes que regirán las telecomunicaciones de México, para hacer un negocio personal, es falto de ética, inmoral.

Además, equivocó su estrategia de defensa cuando negó a estar inmersa en un conflicto de intereses del tamaño de un volcán que sólo ella no ve. Argumentó que no había hecho nada ilegal –cierto-, y que pensaba emprender el negocio una vez terminada su labor como diputada. Lo único que consiguió fue quedar como una cínica ante la opinión pública.

Su imagen y solidez moral en la materia de telecomunicaciones se desmoronaron rápido. En menos de 24 horas fue excluida por su partido de las discusiones en la Cámara de Diputados, aunque oficialmente la ‘invitaron’ a excusarse de continuar y ella aceptó. Me llama la atención lo pronto que se desplomó la imagen pública de Purificación Carpinteyro Calderón. Ni siquiera hizo falta que sus enemigos ‘soltaran a los perros’.

Luis Téllez Kunzler es hoy presidente de la Bolsa Mexicana de Valores, gracias a su destacadísima trayectoria en el sector financiero, conocida y reconocida en México y el mundo.

¿Dónde estará Purificación Carpinteyro Calderón en cinco años? Tal vez, sentada en un enorme escritorio como empresaria de las telecomunicaciones. Ya lo veremos.