Opinión

La productividad
de las pequeñas cosas

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Productividad

Repetimos sin cansancio que la productividad es el camino a seguir si queremos lograr crecimiento económico sostenido y de largo plazo. Lo leemos en los reportes de la OCDE, del Banco Mundial y en la información que regularmente publica el Inegi sobre la productividad laboral. Pero, a veces, cuando se habla de conceptos que son de alguna manera intangibles, perdemos de vista su significado y su importancia.

Definir productividad puede no ser tan complicado, pero medirla puede ser todo un reto. Podemos decir que la productividad se refiere a la eficiencia en el uso de los factores: cuánto se produce usando el trabajo o el capital que se tiene. Al hablar de crecimiento, la productividad tiene todo el sentido: serás más productivo, o más eficiente, cuando logres producir más con lo que tienes.

Medirla es más complicado. La OCDE, por ejemplo, mide la productividad laboral y la productividad multifactorial. En el último compendio de indicadores de productividad del organismo, México está en los últimos lugares de la lista en términos de productividad laboral: cuánto se produce en relación al número de horas trabajadas.

Considerando que México es el país en el que más horas se trabaja de acuerdo con la misma OCDE, más de dos mil 200 en promedio por trabajador al año, mientras que los alemanes no llegan a trabajar ni mil 400, podemos darnos cuenta de qué tan eficientes somos haciendo uso de esas horas.

Esta medición de la OCDE es interesante. Calcula un número índice para 2005 y a partir de ahí va midiendo los cambios en la productividad. La línea que representa a México es casi plana. Se ven muy pocas mejoras a lo largo del tiempo. En los últimos diez años la eficiencia en nuestra forma de producir ha estado prácticamente estancada.

El Inegi publicó la semana pasada los datos más recientes de la productividad laboral de la economía. Aumentó 0.4 por ciento respecto al año anterior. La forma para incrementar la productividad, lo hemos dicho muchas veces, es mejorar el sistema educativo e invertir en investigación y desarrollo. Es la única fórmula para poder crecer hacia adelante. Sin duda, hay que hacerlo. Es invertir en el futuro. Sin embargo, sabemos que los resultados de esta indispensable inversión no se verán inmediatamente, son inversiones de largo plazo.

¿Hay algo que podamos hacer hoy para hacernos más productivos pronto? Hay mucho que se puede hacer. Podríamos empezar por hacer eficiente el gasto público.

No me estoy refiriendo en este momento a los grandes proyectos de inversión ni a las grandes reformas estructurales. Estoy pensando en cosas más simples que cambiarían la productividad del día a día. La infraestructura básica; mejorar la calidad de las calles y del transporte público es un buen ejemplo. Horarios ampliados en las escuelas que permitan a los padres tener empleos de tiempo completo. Garantizar el suministro de energía eléctrica de calidad, y de no poder hacerlo, permitir la generación propia.

Eliminar trámites innecesarios, sobre todo en asuntos relacionados con la actividad económica, permite hacer más con los mismos recursos. Está muy relacionado con la competencia. En la medida en que los trámites sean únicamente los indispensables, se permite la entrada de participantes a los mercados y también se depura a los rentistas.

La regulación excesiva permite la creación y el mantenimiento de cotos de poder, es fuente inagotable de corrupción e inhibe la competencia. Al desarrollar regulación, se debería tener en mente que si lo que se quiere es lograr mejoras en los bienes y servicios, se deben eliminar en la medida de lo posible las barreras de entrada a los nuevos jugadores.

Son usualmente las empresas quienes permitirán el flujo de nuevas tecnologías para hacerse más eficientes.  El papel del gobierno será permitírselos.

Llamar a las cosas por su nombre es importante, pero no nos perdamos en los conceptos. Mejoremos la productividad, hagámonos más eficientes. Pero no sólo mañana, podemos empezar a hacerlo hoy.

* La autora es profesora de Economía en el ITAM e investigadora
de la Escuela de Negocios en Harvard

Twitter: @ValeriaMoy

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