Opinión

La prisa por la reforma energética

¿Cuál es la prisa?, preguntan algunos legisladores empeñados en obstruir el camino a las leyes para la reforma energética. ¿Cómo que cuál es la prisa?

Ellos comen tres veces al día y hasta les sobra para el whisky gracias a las generosas dietas que se pagan con dinero del erario, a diferencia de 23 millones de mexicanos que, desde hace varios años, no tienen para cubrir la canasta básica indispensable de alimentos.

Esas personas que no tienen para comer diario son la razón principal de la prisa por tener leyes reglamentaras que echen a andar la reforma energética.

La reforma tiene que ver directamente con la comida de los mexicanos.
Actualmente en México se aplica a las tierras de cultivo el 20 por ciento de los fertilizantes que utilizan en sus suelos los países de economías desarrolladas.

Y de ese 20 por cuento que se le aplica a la tierra para que produzca, la mitad la importamos del este de Europa y la otra mitad la producimos a un costo que es 32 por ciento más caro que el precio del mercado internacional.

A la tierra, el campesino mexicano le aplica menos fertilizantes y más caros, porque importamos los tres insumos básicos: gas, amoníaco y urea.

Con la puesta en practica de la reforma energética, tendremos en abundancia esos tres insumos.

Si queremos que las tierras de los campesinos sean productivas, hay que ponerle fertilizantes, y no lo hacemos. O lo hacemos sólo en un 20 por ciento de lo necesario. Lo demás no se puede comprar, por caro y escaso.

Así es que los legisladores que dicen representar los intereses de los más necesitados y a la vez obstruyen la reforma energética porque en su opinión “no hay prisa”, en realidad actúan en contra de quienes dicen defender.

La única forma de darle viabilidad al campo mexicano es con la reforma energética, porque se van a producir más insumos para la fabricación de fertilizantes, se van a reducir las importaciones, bajarán los costos y habrá disponibilidad de ellos.

A ver, ¿quién dice que lo anterior es falso? Nadie, porque es verdad. Y sin embargo les tiene sin cuidado que la productividad de los suelos en el campo sea extremadamente baja.

La reforma energética tiene que ver directamente con la comida. La tierra no produce y por ende los campesinos son extremadamente pobres. ¿No hay prisa?

Las escuelas en las zonas rurales están llenas de niños que medio comen, mal nutridos, y queremos que tengan un buen desempeño escolar, brillen en las pruebas Pisa y luego salgan a competir al mercado de trabajo.

La reforma energética no va a solucionar todo el problema del atraso en el campo, pero sí una buena parte, que es la que tiene que ver con la productividad de la tierra.

Por eso es la prisa.

Los legisladores que se dicen comprometidos con las causas populares, parece que sólo están interesados en los datos anuales de pobreza alimentaria para reclamar que cada día hay más pobres en México.

Pero a la hora de llevar a la práctica reformas que atacan las causas de fondo de la carencia de alimentos en los hogares más pobres del país, dicen que no hay prisa.