Opinión

La política hoy

   
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Trump y Hillary triunfaron en Nueva Jersey (Especial)

Como ya sabe usted, las mediciones de opinión pública, mejor conocidas como encuestas, no están funcionando como antes. Acá en México se empezó a notar el problema en 2012, cuando las encuestas no estimaron bien la diferencia entre candidatos, aunque sí identificaron el orden en que terminaron. En 2015 no mejoraron y para 2016 ya no pudieron ni con eso. Es más, ni con las encuestas de salida. Pero eso no sólo pasa en México. En Estados Unidos no han tenido la exactitud que acostumbraban en varias de las votaciones primarias locales. Y en Reino Unido ya vio usted que les ocurrió como en México: ni las encuestas de salida sirvieron.

Las elecciones del domingo pasado en España confirmaron el problema de las encuestas. No sólo las previas a la jornada, sino las mismas de salida, que fallaron feo. No sólo no atinaron porcentajes, sino orden: Unidos Podemos no logró superar al PSOE, aunque las encuestas de salida eso anunciaban.

Para no depender tanto de las encuestas, y confiando en que las personas hacen un mayor esfuerzo por atinar cuando le ponen dinero, durante algunos años habíamos utilizado las apuestas como referencia. Pero eso tampoco sirvió en Reino Unido. Tal vez porque los apostadores se concentraban en Londres, que sí quería quedarse, pero no sirvieron. Acá habíamos utilizado PredictWise, que da la probabilidad de que gane alguna opción (no los votos que ganará, como erróneamente escribí aquí) y decía que había 70 por ciento de probabilidad que ganara la opción de quedarse, y no ganó. Lo comento porque la elección más importante para nosotros es la de Estados Unidos, y ahí dice esta página que la probabilidad de un triunfo de Clinton es de 75 por ciento. Sin el caso del Brexit, yo estaría muy tranquilo. No lo estoy.

Es indudable que elegir a Trump sería algo mucho más grave, y tonto, que votar por la salida de la UE. Pero recuerde usted que los seres humanos no somos racionales, aunque nos guste creerlo. Si aprovechamos las lecciones que comentaba con usted el lunes, lo que habría que recomendar a Hillary es que no crea mucho en las encuestas, que haga una gran campaña, que cuide los “demográficos” y que no ponga la elección en términos de izquierda-derecha. Las primeras dos recomendaciones no las necesita, es lo suyo, pero las otras dos sí son importantes, porque ahí es en donde han fallado mucho los políticos recientemente, en todo el mundo.

Los humanos votamos con las tripas, y éstas se mueven de forma diferente a como lo hicieron por décadas. Hoy no es pobres contra ricos, o trabajadores contra empresarios. Hoy no existe un solo eje, sino una multitud de ellos. Los más jóvenes, con más educación e ingreso están absolutamente dispersos, aislados, defendiendo temas que hace poco eran absolutamente marginales. Los de más edad, con menos educación e ingreso, están más cohesionados, y ahí es posible encontrar las antiguas dicotomías, pero más orientadas a las emociones que a las variables socioeconómicas. Más fácil: ahí hay miedo.

Si hoy parece que la política es diferente, es porque los votantes son diferentes. No entenderlo está destruyendo a los grandes partidos en todo el mundo, y está abriendo espacios a los demagogos, irresponsables y populistas. Eso mismo ocurrió en 1930. No debe ocurrir otra vez.

Profesor de la Escuela de Gobierno, Tec de Monterrey.

Twitter: @macariomx

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