Opinión

La política fiscal de 2013: restrictiva

02 septiembre 2013 5:2

 
Ya no hay manera de eludirlo: el desempeño fiscal es uno de los factores que han contribuido al freno de la economía en 2013.
 
 
Esta afirmación no es una opinión sino resultado de observar las cifras que presentó el viernes la Secretaría de Hacienda, con datos hasta julio.
 
 
El gasto programable del sector público (subrayo del sector público para no confundirlo sólo con el del gobierno federal) cayó en términos reales en 4.6 por ciento respecto a lo ejercido en el mismo lapso de 2012.
 
 
En términos absolutos, esto representa una reducción de 14 mil 172 millones de pesos.
 
 
Sobre una base anualizada, la caída podría ser del orden de 24 mil millones de pesos.
 
 
Si eso fuera todo, quizás el impacto sería relativamente modesto.
 
 
Sin embargo, también hay un incremento de los ingresos tributarios de 15.3 por ciento en términos reales, respecto al mismo periodo de 2012. El crecimiento fue sobre todo del ISR.
 
 
Esto significa que en los primeros siete meses del año Hacienda obtuvo de los contribuyentes 153 mil millones de pesos adicionales a los  de 2012.
 
 
Igualmente, en una base anualizada, la recaudación adicional podría ser de 260 mil millones de pesos.
 
 
Si tomamos en cuenta los dos efectos, es decir, el menor gasto del sector público y el incremento del cobro de impuestos, en una escala anual, podríamos estar hablando de una reducción del orden de 280 mil millones de pesos en la capacidad de gasto e inversión de las empresas y familias.
 
 
En términos del PIB, este monto representa el 1.7 por ciento del total.
 
 
Quizás no todo ese impacto era evitable, pero bien podría estimarse que la política fiscal restrictiva ejercida este año pudiera costar aproximadamente un punto porcentual de crecimiento en el PIB.
 
 
Si el pronóstico de Banamex se hiciera efectivo y el crecimiento económico fuera de 1.2 por ciento, probablemente lo habríamos podido llevar ligeramente arriba del 2 por ciento con una política diferente.
 
 
Hay quien espera que en los cuatro meses que restan a este 2013, la política fiscal cambie de tono y veamos un crecimiento muy importante del gasto.
 
 
Lo dudo.
 
 
Es probable más bien que veamos un menor crecimiento de los ingresos tributarios y por lo tanto, habrá la intención de acompasar el gasto a ese menor ritmo, por lo que no creo que veamos un cambio significativo de ritmo en el ejercicio de los recursos públicos.
 
 
Sin duda que el gobierno va a ejercer parte de lo que no gastó, pero eso no va a ser suficiente para que se dé un cambio de tono en la política fiscal ni tampoco para hacer remontar a la economía.
 
 
Los pronósticos de Banamex, revisados la semana pasada, indican para el tercer trimestre un crecimiento de 0.9 por ciento del PIB, con lo cual el promedio anual se ubicaría apenas en 1 por ciento para los primeros nueve meses del año y sería de 2.1 por ciento en el último trimestre del año, que a pesar de ser tan bajo, sería el más alto de todo el 2013.
 
 
Las advertencias del sector privado respecto al impacto que una reforma fiscal muy agresiva podría tener en el desempeño económico de 2014 son sustentables si vuelve a suceder lo mismo que pasó este año: mayores ingresos tributarios y menor gasto.
 
 
Si los recursos adicionales captados por el gobierno se regresan a la economía a través de un mayor gasto, entonces lo que tendríamos es una redistribución de los recursos pero no una reducción neta de éstos, como la hemos tenido en el 2013.
 
 
Ya falta poco para que conozcamos el paquete económico completo para el próximo año.
 
 
Será a partir de observar las dos partes de la ecuación que podremos hacer una mejor evaluación del impacto que tendrá en la economía en 2014.
 
 
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