Opinión

La polémica vacante
en el Inegi

 
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Inegi

La polémica envuelve la sucesión de uno de los cinco integrantes de la Junta de Gobierno del Inegi, a la vez titular de una vicepresidencia vacante desde enero pasado.

El tema no es menor, pues se trata del organismo responsable de generar y difundir la información estadística y geográfica de México.

Convocados por el Centro de Estudios Espinosa Yglesias, al menos 12 organizaciones, siete miembros externos del Grupo Técnico Ampliado Inegi-Coneval y 35 académicos y líderes sociales enviaron una petición al Senado de la República para que no apruebe el nombramiento de Paloma Merodio como miembro de la Junta de Gobierno del Inegi, en sustitución de Félix Vélez, cuyo periodo concluyó el 31 de diciembre.

En su opinión, “la candidata propuesta por el presidente Enrique Peña no cumple con los requisitos” previstos en la Ley del Sistema Nacional de Información Estadística y Geográfica (LSNIEG).

Dudan que la candidata considerada como idónea en la propuesta presidencial “pueda desempeñarse con la mayor responsabilidad y el máximo beneficio para el país en tan alta encomienda”.

Además, el nombramiento de un nuevo miembro de la Junta de Gobierno del Inegi “es la oportunidad de elevar o al menos mantener los altos estándares de conocimiento y experiencia” que correspondieron en su momento a Vélez.

También hacen un llamado al presidente Peña a “tomar con la máxima seriedad la integración de la Junta de Gobierno del Inegi”, y al Senado a “ejercer su atribución de hacer cumplir la ley y mostrar la mayor exigencia al respecto”.

Los que cuestionan el nombramiento aseguran que su curriculum vitae debió ser modificado porque no reúne los requisitos establecidos en el artículo 69 de la LSNIEG.

Merodio, de 31 años de edad, es actualmente directora general de evaluación y monitoreo de los programas sociales de la Sedesol.

Antes fue coordinadora de investigación estratégica en el IMSS y más atrás, la economista del ITAM con maestría en administración pública en Harvard, trabajó en el Grupo de Economistas y Asociados.

En el sector público, donde siempre ha ocupado puestos de mando, ha laborado tanto en administraciones panistas como priistas, pero no está afiliada a ningún partido político ni pertenece a grupo alguno.

Los que la cuestionan temen que su nombramiento limite la autonomía del Inegi sólo porque, por más de un año, su jefa en la Sedesol fue la actual subsecretaria de Hacienda, Vanessa Rubio, con quien ahora no tiene ningún vínculo profesional.

Sería grave que el curriculum vitae de Merodio que acompaña la designación presidencial, enviada al Senado el 24 de febrero, no fuera estrictamente veraz.

Si cumple con los requisitos de ley, el Senado debe decidir si es o no la mejor candidata.

Pero también sería lamentable que se le intentara cerrar el paso sólo por su condición de mujer joven, sin tomar en cuenta su trayectoria profesional.

El nombramiento de un nuevo miembro de la Junta de Gobierno para un periodo de ocho años es la oportunidad de llevar una visión nueva y fresca al Inegi, que a la vez contribuya a su modernización.

Twitter: @VictorPiz

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