Opinión

La perspectiva de largo plazo en México


 
 
Cuando hay malas noticias respecto a la situación de la economía, como las hemos tenido en los últimos días, cae como bálsamo una que es positiva.
 
 
Ayer se dio a conocer que la inversión extranjera directa en el primer semestre del año alcanzó un registro histórico, de 23 mil 847 millones de dólares.
 
 
Claro, hay que anotar 13 mil 249 millones de dólares que correspondieron a la adquisición de Grupo Modelo por parte de AB Inbev y que seguramente serán aún más cuando se revisen las cifras en los próximos trimestres.
 
 
Con los datos disponibles, se puede adelantar que la inversión extranjera directa de este año va a acercarse a los 40 mil millones de dólares, la cifra más elevada de la que se tenga registro.
 
 
Cuando hay transacciones como la de las cerveceras, algunos piensan que no deben considerarse en sentido estricto como inversión productiva, pues implica la adquisición de una empresa mexicana ya establecida.
 
 
Sin embargo, el que una empresa extranjera apueste a la adquisición de una firma mexicana, en el fondo –aunque sea diferente en términos de flujos- también es la apuesta de los inversionistas a la perspectiva de largo plazo en el país.
 
 
Ayer le expresaba en este espacio que había una gran paradoja en el hecho de que tuviéramos tan malos resultados económicos de corto plazo al tiempo que las perspectivas de la economía en el largo plazo pueden ser de las mejores en la historia reciente.
 
 
El que tengamos simultáneamente una caída de la actividad económica en el segundo trimestre junto con el registro de la entrada de IED como nunca es precisamente la expresión de esa paradoja.
 
 
Cuando uno habla con empresarios extranjeros en los últimos meses, siguen visualizando un horizonte prometedor para nuestra economía más allá de los datos inmediatos, sobre todo si se hacen realidad las reformas estructurales, como la apertura en energía y la competencia en telecomunicaciones.
 
 
Si se instala una planta armadora o si se adquieren las plantas productoras de cerveza, no se está visualizando el desempeño del próximo trimestre sino por lo menos la próxima década.
 
 
Conocemos la gran cantidad de problemas que existen en nuestro país y el hecho de que no van a tener una solución milagrosa. Las reformas estructurales, aun si suceden no van a cambiar las cosas de inmediato, sino a la vuelta de varios años.
 
 
Sin embargo, existe esa potencialidad que tiene México, incluso por arriba de otros países que hace muy poco atraían interés internacional, como por ejemplo los del llamado BRIC.
 
 
 
Atenco
 
 
El tema de las presiones magisteriales sobre el Congreso para que no apruebe la legislación secundaria relativa a la reforma constitucional en materia educativa es, si me permite el símil, algo equiparable a lo que fue la movilización de los “macheteros” de Atenco en la administración de Fox.
 
 
Es decir, lo que está en juego es mucho más que la legislación en materia educativa. Se trata de la definición de si el Estado –y no sólo el Ejecutivo- tiene la capacidad de ir hacia delante con las reformas, al margen de los intereses particulares que afecte y de las presiones con que éstos respondan.
 
 
El fracaso en la construcción del aeropuerto alterno del Valle de México en alguna medida marcó el sexenio completo de Fox.
 
 
Claro que si la búsqueda de un gobierno es evitar conflictos, es mucho más fácil ceder a presiones.
 
 
Si el propósito es gobernar para las mayorías, independientemente de los intereses particulares que se afecten, entonces hay que asumir los conflictos y las dificultades que ellos traen. Van a justificarse por un interés superior.
 
 
Eso es lo que finalmente se juega en las presiones de los integrantes de la CNTE hacia los legisladores.
 
 
Confiamos en que Atenco sea sólo un recuerdo lejano.
 
 
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