Opinión

La pasión por los obstáculos

   
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Obstáculos, tormenta (Shutterstock)

Adam Phillips, en lenguaje casi poético, es capaz de proponer estrategias para enfrentar la vida y las relaciones con los otros. Nos ilustra sobre el enorme precio que pagamos por el privilegio de pensar, elegir, recordar y olvidar” (John Banville)

Adam Phillips escribe ensayos: pruebas o intentos que carecen de la expectativa ilusoria de llegar a un final o conclusión. Tal y como lo dijo Freud: “el deseo de la finalización es lo más cerca que estaremos de la finalización”.

En Looking at obstacles, One way and another: New and selected Essays, (Penguin Books, 2013) aborda la relación entre el deseo y los obstáculos.

Un obstáculo es algo que se interpone en el camino para alcanzar al objeto de nuestro deseo. Que nos impide ver, escuchar, tocar o lograr lo anhelado.

De nuestra relación con los obstáculos dependerá en buena medida nuestro estado de ánimo, que es sinónimo de destino. No es difícil predecir el futuro de un melancólico, de un colérico, de un maniaco-depresivo o de un indeciso crónico.

Muchas personas narran su vida como una sucesión de obstáculos: el joven adulto que reprobó quinto de primaria por mala conducta, que con el tiempo logró terminar una carrera universitaria. Una mujer que sufrió pobreza en la infancia, cuenta con tristeza las penurias de su madre para darles de comer a ella y a sus hermanos. Un hombre poco agraciado relata orgulloso que a pesar de sus limitaciones físicas, enamoró a su mujer. Narraciones de fracaso, en las que los obstáculos económicos, sociales, raciales o intelectuales sirven para explicar la frustración de algunos deseos.

Las personas buscan ayuda porque quieren enfrentar los obstáculos con más fortaleza y no desanimarse ante los primeros tropiezos.

Una madre primeriza dice sentirse desesperada porque su pequeño hijo no la deja respirar. La persigue, la demanda, la ata. Todo ha cambiado en la vida de la pareja, el niño es vivido como un estorbo que se interpone entre los esposos.

Phillips le pregunta: ¿Qué estaría haciendo usted si su hijo no se interpusiera en su camino?

Vale la pena preguntarse: ¿Construimos los obstáculos inconscientemente, los utilizamos para encubrir los deseos inconscientes? ¿Sirven para detener el nacimiento de proyectos alternativos?

El obstáculo es un punto ciego que cumple una función: detener el cambio, posponer la elección de alternativas distintas de vida por miedo a la desgracia o al gozo y al bienestar.

Algunos inventan obstáculos y los convierten en pretextos para la inacción.

Hay personas con un repertorio impresionante para hablar de impedimentos, de todo lo que no se puede hacer porque es difícil, porque no existen las condiciones, en fin.

“El deseo no revela el obstáculo, es el obstáculo el que revela el deseo”, dice Phillips.

Si pensamos en los obstáculos que nos quitan el sueño, podremos hacer un mapa de nuestros deseos. En terapia, suelo preguntarle a los consultantes qué harían si la terapia fuera exitosa, si no tuvieran los síntomas por los que han pedido ayuda, si estuvieran “curados”, si pudieran ver un panorama menos problemático. A veces estas preguntas dan lugar a reflexiones creativas, pero a veces provocan parálisis. Terminar con lo que impide (o eso hemos creído) el logro del deseo, asusta.

Phillips ilustra sobre los obstáculos y el deseo: un hombre tiene un “problema”, porque siempre se enamora de mujeres inaccesibles (que ya tienen pareja). El trabajo analítico revela que este hombre necesita obstáculos infranqueables para liberar su deseo; también revela que hasta el momento de consultar a Phillips, ignoraba y no se había adueñado de su necesidad inconsciente de rivalizar con otros hombres. El problema se manifiesta como más complejo y abre una disyuntiva: El deseo del objeto puede enmascarar el deseo del obstáculo.

Vivimos contándonos ficciones sobre catástrofes temidas o sobre placeres insoportables por hermosos e inalcanzables. Tal vez por eso necesitamos creer que algo es imposible o que el camino será demasiado tortuoso. Para bien y para mal, dejamos de actuar para protegernos del dolor pero también de la felicidad.

La compulsión a la repetición es un obstáculo, resistirse al cambio también. El futuro puede ser una repetición del pasado aunque no lo parezca, si no recordamos y evitamos viejos errores y caminos truncos. Aventurarse a vivir es ser capaz de depositar el deseo en experiencias nuevas, con la convicción de que no hay vida interesante para los incapaces de sobreponerse a los obstáculos.

Encontrar obstáculos y encontrar en ellos el deseo. Destruir obstáculos y conseguir al hacerlo, al objeto de nuestro deseo.


Vale Villa es psicoterapeuta sistémica y narrativa. Se dedica a la consulta privada y a dar conferencias sobre bienestar emocional.

Twitter: @valevillag

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