Opinión

La otra realidad

 
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Javer vivienda

Justo hace un año, el fantasma de las presiones cambiarias y una modificación en las tasas de interés, generaban cierta atención de analistas, inversionistas y desarrolladores.

Tras 12 meses de dinamismo, la situación no se estabilizó. En estos días la devaluación del peso, la caída en los pesos del petróleo, un evidente déficit presupuestario del gobierno federal y un previsible aumento en tasas de interés son razones de sobra para generar cautela en quienes participan en el negocio inmobiliario.

La gran pregunta es si el dinero institucional de origen mexicano, vía FIBRAS y CKDEs descontará la inestabilidad en los mercados con cambios en sus planes de compra y desarrollo.

Para quienes hemos permanecido al menos 3 ciclos inmobiliarios, la respuesta suena lógica: sigue habiendo inversión patrimonial y un mercado poco apalancado (pese a la inercia del capital market). Pero a pesar de ello, en el mercado mexicano prevalece el déficit de producto residencial, corporativo y comercial.

Ese panorama puede explicarse en tendencias como que el tipo de cambio detuvo o postergó decisiones de arrendamiento en el mercado corporativo o que retailers con ingenio buscaron fórmulas para compensar el constante aumento en el costo de las importaciones sin gran efecto en el precio de los productos.

Así las cosas, ¿hacia dónde van los submercados? Cautela y redimensionamiento son parte de la respuesta. Es el caso del mercado hipotecario, del que se prevé una compresión en las tasas que modifique el costo del crédito y reduzca la capacidad de compra del acreditado, al tiempo que los bancos mejoren la originación de cartera mediante una administración del crédito más activa.

En el segmento de los centros comerciales la cautela no ha detenido planes de inversión, que siguen colocando a México a la cabeza de la expansión en la región Latinoamericana.

Y finalmente, otra muestra irrefutable de lo que leemos estos días, es la compra que en plena volatilidad cerró Fibra Uno, al adquirir seis edificios de oficinas. Una operación que integró un portafolio de 127 mil 626 m2, proveniente de activos icónicos de la ciudad como la Torre Caballito, Torre Mexicana, las oficinas de TMM en periférico Sur y tres activos más ubicados en los corredores Reforma, Bosques de las Lomas y Santa Fe.

Como recordarían analistas el viernes pasado en el Foro Softec 2015, convocados por Gene Towle, todo es cuestión de una nueva coyuntura y perspectiva.

Quiero Casa de nuevo PNV

En tiempos en que nuevos postores del fondeo vía el mercado bursátil analizan colocar acciones, destaca el desempeño de un modelo de negocios que busca atender las necesidades de vivienda, sustentable, sostenible y con impacto urbano en el día a día de sus compradores.

Esta vez el Premio Nacional de Vivienda (PNV) 2014 fue diferente. No sólo porque se entregó casi al finalizar el año, sino por el tono que Rosario Robles Berlanga, titular de la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano imprimió a la ceremonia, destacando el beneficio del desarrollo vertical.

Quiero casa, desarrolladora inmobiliaria que lideran los hermanos José y Salomón Shabot Cherem, fue uno de los consorcios ganadores del Premio Nacional de Vivienda 2014.

Lo recibieron por su proyecto Monrovia ubicado en la colonia Portales Sur de la Delegación Benito Juárez, en la categoría de vivienda de interés medio, por la destacada innovación al diseño urbano y arquitectónico, que además aprovechó la infraestructura.

En este caso indudablemente rige un parámetro de innovación, como la que se aplicó en la sustentabilidad para restablecer el tejido social existente, ofreciendo vivienda digna a precios competitivos, bien ubicada, con un diseño moderno y sostenible integrado al contexto urbano de la Ciudad.

Twitter:@claudiaolguinmx

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